Hubo este año tres factores que llevaron al primer plano a Monte Saint-Michel, el histórico y bello enclave de la costa francesa. Este año, tras el eclipse solar, se convirtió en el foco de la llamada marea del siglo. Monte Saint-Michel debe figurar en la agenda de las visitas a Europa. En la costa del Atlántico tiene tanta magia como la ciudad de Venecia en el mar Adriático o los enclaves de Croacia. En Francia, como ha destacado Hechos de Hoy, es un lugar de culto para el turismo doméstico e internacional como París o el Palacio de Versalles.
Un mar que se retira hasta perderse de vista antes de volver muy deprisa y muy alto -el fenómeno conocido como la marea del siglo- suscitó una fuerte expectación. Esta marea, que se produce en realidad cada 18 años, reunió a 10.000 personas la noche del viernes en el Monte Saint-Michel, donde la amplitud de la marea (diferencia máxima entre la bajamar y la pleamar) era de 14 metros, más que un edificio de cuatro pisos.
Patrimonio mundial de la Unesco, el Monte Saint-Michel volvió a ser una isla este sábado por la mañana en el momento de la pleamar y lo fue de nuevo en la tarde-noche con un coeficiente de marea de 119, el más alto jamás constatado, según el SHOM, el Centro Hidrográfico Nacional de Francia, basado en la ciudad atlántica de Brest.
Unos 50 kilómetros más hacia el oeste, en la ciudad histórica de Saint-Malo, unas 20.000 personas se acercaron al borde del mar desde el amanecer para observar la gran marea. Las autoridades advirtieron sobre las medidas de precaución para no verse atrapados por la marea, sobre todo en la bahía del Monte Saint-Michel, donde dice la tradición que sube "a la velocidad de un caballo al galope".
La última marea del siglo se produjo el 10 de marzo de 1997 y la próxima será el 3 de marzo de 2033. La de este sábado es por el momento la marea más fuerte del siglo XXI.
Hubo varios factores excepcionales:
1. El viernes, la Tierra, la Luna y el Sol se han alineado, quedando estos dos últimos del mismo lado (lo que ha provocado el eclipse solar del viernes). Se sumaron las fuerzas de atracción que ejercen sobre el mar.
2. El mismo día tuvo lugar el equinocio de primavera (momento del año en el que el día y la noche tienen la misma duración) y, además, la Luna está en fase de luna nueva (fase tras la que se producen las mareas mayores).
3.- El viernes coincidió con el perigeo lunar (el punto de la órbita de la Luna en que está más cercana a la Tierra).




