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El saludo del Rey a la presidenta de la Comunidad de Madrid. (Foto: Casa Real)

EL REY EN ALCALÁ

México y España son culturas entrelazadas por lengua y cultura con afecto compartido

"Gonzalo Celorio, su vida y su trayectoria nos recuerdan que México y España son más que países hermanos: son culturas entrelazadas por la lengua y la cultura, unidas por una cercanía sincera y un afecto compartido que perdura en el tiempo", el énfasis del Rey.

Hechosdehoy / Lola Paredes Crustó
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En los hechos de hoy, jueves 23, momento solemne y emocionante. El Rey quiso subrayar de manera especial la importancia del acto en Alcalá de Henares. El miércoles, en el Palacio Real, lo subrayó como destacó Hechos de Hoy.

“Su vida y su trayectoria nos recuerdan que México y España son más que países hermanos: son culturas entrelazadas por la lengua y la cultura, unidas por una cercanía sincera y un afecto compartido que perdura en el tiempo” el homenaje del Rey a Gonzalo Celorio.

El Rey con la presidenta. Alcalá se volcó con los Reyes y con Isabel Díaz Ayuso. El presidente del Gobierno permaneció en La Moncloa para evitar abucheos y gritos. La alcaldesa criticó con severidad su ausencia en un acto de enorme importancia y proyección.

A su llegada al Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, los Reyes fueron recibidos por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Teodoro López Calderón.

A continuación, recibieron honores militares y el saludo de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, que hizo entrega al Rey Felipe VI del bastón de mando de la ciudad; el rector magnífico de la Universidad de Alcalá, Carmelo García Pérezla directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura, María José Gálvez; y el galardonado con el Premio Cervantes 2025, Gonzalo Celorio.

Tras los saludos el Rey y la Reina se han dirigido al Paraninfo de la Universidad y han ocupado su lugar en la mesa presidencial. A continuación, el Rey abrió la sesión y concedió la palabra al ministro de Cultura y a la directora general del Libro, del Cómic y de la Lectura. Después el Rey entregó la escultura y la medalla del Premio a Gonzalo Celorio.

Una vez recogido el galardón, Gonzalo Celorio agradeció el Premio Cervantes. “Cualquier intento de ruptura en busca de la modernidad está en el Quijote”. El escritor y profesor pronunció un discurso que celebró la novela como género sucio en la manera de Cervantes.

 

A continuación, el Rey intervino destacando que “al otorgar a Gonzalo Celorio la más alta distinción de nuestras letras, no solo honramos la excelencia de una trayectoria personal, sino también su lugar destacado en la vasta y diversa literatura hispánica”. El acto terminó con la interpretación del Gaudeamus Igitur, por el Coro de la Universidad de Alcalá de Henares.

 

El texto íntegro del discurso del Rey

“Celebramos la entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, el mayor reconocimiento de nuestras letras, concedido, en su edición de 2025, al escritor mexicano don Gonzalo Edmundo Celorio Blasco​.

La Universidad de Alcalá y la ciudad de Alcalá de Henares, con su alma cervantina, se vuelcan en este acto consagrado a nuestra lengua. En estas calles y en estos claustros pervive, desde hace cinco siglos, el espíritu de algunas de las figuras fundamentales de nuestra historia y nuestra literatura: aquí nació Miguel de Cervantes, se formaron Lope de Vega e Ignacio de Loyola e impartieron docencia Antonio de Nebrija y Fernando de Mena.

Presidir esta ceremonia es siempre algo muy especial para la Reina y para mí, pues eleva en lo intelectual, trasciende coyunturas y fronteras, y realza el alcance y la proyección de nuestra lengua y cultura, que es patria común de un espacio humano tan inmenso. Es hoy. además, 23 de abril, Día Internacional del Libro, en el que recordamos al autor del Quijote y conmemoramos el nacimiento de la novela moderna, la riqueza de nuestra lengua y la tradición literaria compartida por el mundo hispanohablante.

Quisiera recordar también dos efemérides de grandes voces de la literatura hispanoamericana sobre las que nuestro premiado ha escrito con particular lucidez: el 50 aniversario de la muerte de José Lezama Lima, quien supo transfigurar el barroco en una forma propiamente americana, y los 40 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges, cuya figura sigue ensanchando los límites de la literatura universal.

Al otorgar a Gonzalo Celorio la más alta distinción de nuestras letras, no solo honramos la excelencia de una trayectoria personal, sino también su lugar destacado en la vasta y diversa literatura hispánica.

Escritor, catedrático, bibliófilo, profesor y académico de la lengua, en Gonzalo Celorio reconocemos una voz literaria consolidada a través de toda una vida de dedicación, una voz de notable elegancia y hondura reflexiva, que es, al mismo tiempo, testimonio del México moderno y espejo de la condición humana.

En su obra, la memoria e imaginación se convierten en formas de conocimiento que enriquecen el acervo común de nuestras letras. Como él mismo expresa, el español es la única lengua que permite atravesar 23 fronteras sin perder inteligibilidad.

Desde instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, donde ha dedicado más de cincuenta años a la enseñanza, así como desde el Fondo de Cultura Económica y la Academia Mexicana de la Lengua, Gonzalo Celorio ha trabajado incansablemente en favor de nuestro idioma y de la literatura, recordándonos que la lengua es un saber vivo, en continua transformación, y que su cultivo constituye una responsabilidad compartida.

Nuestro galardonado ha declarado sin reservas su amor por la palabra. A través de sus novelas, de Amor propio  a Los apóstatas, y de sus crónicas y ensayos, como México, ciudad de papel o Ensayo de contraconquista, despliega una vocación sostenida en el esmero literario, en la que el afán de compartir sus hallazgos ilumina los diversos temas que aborda: la familia, la literatura novohispana, los libros, la crítica literaria, la escritura, así como la vida cultural y los espacios que la atraviesan, desde la Ciudad de México y Cuba, hasta España, el barroco, el exilio, la arquitectura o la música.

Esa mirada, en la que memoria e imaginación se entrelazan, encuentra un eco profundo en nuestro gran legado literario. En Don Quijote de la Mancha, el ingenioso hidalgo no distorsiona, sino que recrea el mundo a la luz de su ideal caballeresco, moldeando la realidad a través de la imaginación y el lenguaje. Miguel de Cervantes sugiere así que la verdad no es única ni estable, sino una invención compartida entre quien narra y quien lee.

Algo parecido ocurre en la obra de Celorio: su escritura no reproduce el pasado como un registro fiel, sino que lo recrea con imaginación y hondura. En ella, la memoria se vuelve relato, y el relato configura una verdad literaria que no se opone a la invención, sino que se nutre de ella.

Gracias a la minuciosidad y al aliento poético de su prosa, sus historias pasan también a ser nuestras. Para él, la literatura y la vida son consustanciales, porque nacen de una misma esencia: el lenguaje. De ahí que conciba la novela no solo como un género literario, sino como un espacio de libertad y de conciencia crítica que refleja las tensiones de la vida social y humana.

Querido premiado, señoras y señores,

La literatura mexicana ha proyectado su identidad hacia horizontes universales. Las palabras, las modulaciones del idioma, las expresiones y las realidades que cada autor convoca, encuentran en el vasto caudal de la literatura en lengua española, un espacio cada vez más amplio, un reconocimiento más profundo y una afinidad que fortalece, a un tiempo, la diversidad y la unidad de nuestra lengua.

Como dijo Carlos Fuentes en este mismo Paraninfo hace casi cuarenta años: “La cultura literaria de mi país es incomprensible fuera del universo lingüístico que nos une a peruanos y venezolanos, argentinos y puertorriqueños, españoles y mexicanos”.

Dos grandes vínculos unen a España y México en el ámbito cultural y editorial. En primer lugar, la lengua compartida y, en segundo, una tradición literaria que se remonta a la lírica novohispana, con exponentes como Carlos de Sigüenza y Góngora, Juan Ruiz de Alarcón y sor Juana Inés de la Cruz (los dos Juanes de América, como los llamó cariñosamente Alfonso Reyes) quienes dialogaron con los grandes escritores peninsulares del Siglo de Oro, en un intercambio que es expresión del mestizaje que nos ha caracterizado a lo largo de la historia y todavía hoy nos moldea.

Gonzalo Celorio encarna, tanto en su vida como en su obra, la expresión viva de ese fecundo encuentro entre ambas tradiciones. A su herencia mexicana se suma una estrecha vinculación con España: nieto de un migrante asturiano, originario de la aldea de Vibaño, y de madre cubana, pero nacida en Las Palmas de Gran Canaria, formado por maestros mexicanos y del exilio español, con parte de su familia establecida en España, y con una presencia frecuente en la ciudad de Madrid. Su vida y su trayectoria nos recuerdan que México y España son más que países hermanos: son culturas entrelazadas por la lengua y la cultura, unidas por una cercanía sincera y un afecto compartido que perdura en el tiempo.

Por todo ello le damos las gracias: por representar, en su obra y en su vida, ese diálogo fecundo entre tradición y creación, entre memoria y porvenir, entre México y España. Por enriquecer, en definitiva, nuestra lengua y nuestro patrimonio común  literario.

Felicidades Gonzalo Celorio”.​

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