La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, reprochó al Gobierno que no hubiese "paralizado" el sistema de la formación después de que la ministra de Empleo, Fátima Báñez, dijera en el Congreso que se habían puesto de manifiesto "debilidades y deficiencias" a nivel nacional.
"Estamos ante un sistema que la propia ministra de Trabajo -que no ha querido comparecer en esta comisión- ha reconocido que tenía debilidades y deficiencias", señaló, al tiempo que defendió que la Junta de Andalucía fue "más garantista" para "incorporar que no se pudiera recibir una nueva subvención sin justificar la anterior iba en esta línea".
"La ministra de Empleo habló de deficiencias en el sistema", resaltó Díaz, que también apostilló que no lo sacó a colación "a título de excusa", aunque subrayó: "Eché de menos una reunión en el Ministerio" para analizar si las deficiencias eran las mismas en todo el Estado.
En su intervención inicial ante la comisión parlamentaria que investiga las ayudas a la formación en Andalucía, Díaz quiso aclarar que ella no paralizó la convocatoria de los cursos cuando accedió a la Presidencia de la Junta, sino que "mantuvo" la paralización porque, como dijo el 8 de octubre de 2013, ante las "sospechas", había que dar "garantía a los ciudadanos de que ni un solo euro se gestionaba mal a sabiendas".
"Creo que fue lo correcto y lo volvería a hacer cada vez que dude" de una posible irregularidad, aseguró Díaz ante los grupos parlamentarios, subrayando, al igual que hizo su antecesor en el cargo Manuel Chaves, su actitud "inflexible" con el cumplimiento de las normas.
Susana Díaz volvió a insistir antes de declarar que para ella es una "obligación política y moral" y a la vez un "honor acudir a la comisión parlamentaria, pero recordó que la etapa de gestión de la Junta que se investiga en este caso ella no formaba parte del gobierno andaluz. Los cursos de formación se paralizaron en el año 2011 y Díaz llegó a la Junta en 2012 y a la presidencia en 2013.
Pese a estos temas, la tensión creció cuando intervino la diputada del PP Teresa Ruiz-Sillero, que sacó a colación al marido de Susana Díaz, José María Moriche, quien trabajó en el Instituto de Formación y Estudios Sociales (IFES), el órgano de UGT encargado de impartir los cursos de formación.
Según el PP, el marido de la presidenta andaluza cobró nóminas en concepto de "preparación y tutoría para cursos", así que la diputada popular preguntó a Díaz si su situación familiar ha influido para que determinados expedientes de los cursos estén todavía sin justificar.
Díaz tildó de "insidias" las palabras de la diputada popular e insistió que su marido trabajaba como mero auxiliar administrativo y que cobró pagas prorrateadas de entre 700 y 1.200 euros. El rifirrafe subió de tono hasta que la presidenta de la Junta inquirió a Ruiz-Sillero a que la mirara "a los ojos" y tuviera la "gallardía" de aclarar de qué la estaba acusando, y defendiendo que su marido no se enriqueció con los cursos de formación, ha llegado a terminar el tema con un chascarrillo: "Me he casado con un tieso, pues sí".




