Los trastornos alimentarios afectan cada más y en mayor medida. Entre el 5% y el 10% de la población con edades que se comprenden entre los doce años y los 25 llegan a padecer algún tipo de trastorno alimenticio. Así lo ha demostrado el Hospital Nuestra Señora de la Salud de Granada, perteneciente al grupo Vithas y cuya Unidad de Trastornos Alimenticios.
El hospital que cumple quince años como pionera en el tratamiento multidisciplinar, especializado y personalizado de trastornos alimentarios , ha querido destacar la mella que están haciendo la anorexia nerviosa y la bulimia entre las edades citadas.
Sin embargo, aunque han citado unas edades concretas, este tipo de patologías pueden aparecer antes y después de estas edades. El índice de mortalidad en este tipo de pacientes asciende al 10% de las personas diagnosticadas de algún tipo de patología relacionada con los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).
Sin embargo, dos tercios de los pacientes que son tratados por este tipo de trastornos alimentarios llevan una vida completamente normal o pueden llegar a tener “una muy buena calidad de vida” según las palabras de esta unidad especializada, que atiende a entre 8 y 12 pacientes diarios.
En función de la gravedad de la patología, el hospital ofrece distintos niveles de tratamiento, cuya duración media es de unos dos años hasta la completa recuperación del paciente. Otros estudios también han explicado la gravedad de estas dolencias.
Fernando Fernández-Aranda, médico del Hospital Universitario de Bellvitge e investigador principal de este estudio del CIBERobn, ha establecido que “la anorexia ya no es el trastorno alimentario más común. Tanto la bulimia nerviosa como el trastorno por atracón alcanzan tasas muy superiores”.
“En los últimos diez años además, la prevalencia de obesidad asociada a trastornos caracterizados por la presencia de episodios de atracones, es decir, los trastornos bulímicos, se ha triplicado, y está vinculada con una mayor gravedad y un pronóstico más pobre”, ha explicado.
“Era algo que ya veníamos sugiriendo y que era previsible porque la obesidad infantil está cada vez más presente. Eso quiere decir que en bastantes casos la propia obesidad puede haber actuado como desencadenante de un trastorno alimentario posterior y en otros casos el trastorno alimentario ha sido el que ha causado la aparición de la obesidad”, ha señalado.




