Para Angela Merkel estaba claro. Y se lo dijo a Barack Obama en su encuentro en la Casa Blanca. Los observadores de la OSCE en el este de Ucrania tenían que ser liberados inmediatamente, como prueba de que Vladimir Putin comienza a aceptar el acuerdo de Ginebra.
Este sábado, tras ocho días de vejaciones y sufrimiento, los observadores internacionales retenidos -seis militares, entre ellos tres alemanes, y su intérprete- en Slaviansk por separatistas prorrusos fueron liberados. Junto a los observadores han sido puestos en libertad cinco oficiales ucranianos que les acompañaban en el momento de su captura y que fueron mostrados en televisión de forma denigrante, en calzoncillos, sin zapatos ni calcetines y con los ojos tapados con cinta adhesiva.
La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha confirmado en su cuenta oficial de Twitter la puesta en libertad de los observadores, que llevaban retenidos desde el pasado 25 de abril.
El autoproclamado alcalde de Slaviansk también ratificó la liberación de los detenidos. "Tal y como les prometí, celebramos mi cumpleaños ayer y fueron puestos en libertad. Tal y como dije, han sido mis invitados", declaró Viacheslav Ponomaryov. Los insurgentes prorrusos acusaron a los inspectores (tres alemanes, un polaco, un danés y un checo, además de un intérprete alemán) de espiar para la OTAN.
"Nos encontramos bien, dentro de las circunstancias vividas", comentó uno de los observadores alemanes que aseguró que vivieron muy de cerca el infierno de las ofensivas y choques entre prorrusos y ucranianos. "Ahora queremos volver lo antes posible a casa", declaró el teniente Schneider a la prensa alemana. "No le deseo a nadie que tenga que vivir lo que hemos vivido en estos días", aseguró este médico militar.
Entre tanto, la violencia se recrudece cada vez más en Ucrania. Al menos 38 personas perdieron la vida en Odessa este viernes como consecuencia de duros choques entre milicias prorrusas y defensores del Gobierno de Kíev, como recogió Hechos de Hoy. Por otra parte, Kíev lanzó una nueva ofensiva para recuperar Slaviansk, que ha provocado siete víctimas mortales




