Todos queremos conocer lo que nos va a acontecer en el futuro. Se dice que el ser humano es el único animal que sabe que va a morir, pero que no sabe cuándo. Y para conocer nuestro futuro la Humanidad ha empleado múltiples maneras de adivinarlo, unas más certeras que otras, aunque siempre ha habido personas con habilidades extraordinarias para adelantarse a la fortuna de los demás, saber lo que les depara el futuro y poder relatarlo acertadamente.
Entre los mejores instrumentos modernos de adivinación del futuro está la cartomancia o el Tarot, artes herméticas que emplean el uso de bajaras o naipes para facilitar la adivinación, una técnica cuyo uso se remonta a la Antigüedad.
Uno de los mazos de cartas de tarot más empleados es el conocido como “Tarot Francesco”, debido al nombre de Francesco Sforza. El nombre de tarot Visconti-Sforza se usa de manera genérica para referirse a varios conjuntos incompletos de unas quince cartas que datan de mitad del siglo XV, ahora localizados en varios museos, bibliotecas y colecciones privadas alrededor del mundo.
No ha llegado ningún juego de naipes de esta época completo hasta nuestros días, aunque son de bellísima y profunda realización. El tarot Francesco, que a veces los videntes utilizan en combinación con una bola de cristal, son los más antiguos mazos supervivientes de tarot y datan del periodo inicial cuando el tarot era todavía llamado trionfi, por los "triunfos", y se utilizaba para diversos juegos cotidianos como los que se desarrollan con la llamada baraja española o la baraja francesa.
Este tipo de tarots o “tarocchi, como se llamaban en Italia, fueron encargados por Filippo Maria Visconti, duque de Milán, y por su sucesor y yerno Francisco I Sforza. Tuvieron un impacto significativo en la composición visual, numeración e interpretación de los modernos mazos de cartas de taro y son muy afamados.
Al momento de predecir el futuro con cartas es muy importante saber que no existe la verdad absoluta, pero si un grado elevado de acierto, que es realmente lo que se busca. Si bien es cierto que los significados de las cartas sí son los mismos a nivel teórico, puede haber distintas perspectivas, ya sea por combinación de cartas o por simple intuición.
Los caminos de la vida son impredecibles, como también las opciones y estados de ánimo de cada momento, por eso dos personas pueden recibir la misma carta, lo que no quiere decir que les vaya a suceder lo mismo, sino que sus acontecimientos pueden ser similares pero cada uno encaja y se adapta a su vida.
Ya sabemos que la verdad absoluta no existe, las cartas suponen una verdad que es adecuadamente interpretada por los videntes, por eso lo que salga en la carta no quiere decir que vaya a suceder de manera exacta, sino que se abren puertas a diferentes acontecimientos que nos ayudan a interpretar lo que nos está ocurriendo en cada momento, o incluso lo que nos puede llegar a ocurrir. Lo importante es comprender cada situación y su contexto para luego comprender qué puede significar cada carta en la vida de cada uno.
Lo que se busca en una persona vidente es que existan evidencias de su experiencia y de sus aciertos, pero también que tenga destreza en el manejo de algunos procedimientos, como la cartomancia o el tarot. No todos los videntes aciertan igual en todos los métodos de adivinación, y por eso los hay más expertos en una fórmula u otra.
Lo que se pide a un vidente es que pueda alcanzar a hacer predicciones muy acertadas con el uso del taro, que acierte en fechas o descripciones, lugares o detalles. A las personas nos preocupa mucho quien. Nos rodea o quién nos puede rodear, las preguntas deben ser las justas, que no se hagan preguntas innecesarias o redundantes, y que sea capaz de percibir la energía de quien consulta y trasladarla a la consulta del tarot.
Existen muchas otras condiciones que pueden contribuir a que el resultado sea más o menos acertado, especialmente el estado mental y emocional en el que uno se encuentra, que es de vital importancia. El cansancio, estrés o preocupación pueden alterar la lectura, por lo que en ese caso es preferible dejar la tirada para otro momento en estado de relajación y apertura, para evitar la confusión.





