Se produjo un hito en la exploración espacial, de la que ya habló Hechos de Hoy. A las 17.03 hora peninsular española, exactamente a la hora prevista, la sonda Philae marcó un hito sin precedentes en la historia de la exploración del espacio, llegando a aterrizar en la superficie del cometa 67P/Churyamov-Gerasimenko, viajando por el Sistema Solar a 510 millones de kilómetros.
Fue hace unas horas cuando inició su viaje de siete horas hasta superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, sobre el que se espera que aterrice a lo largo de la tarde de este miércoles, alrededor de las 17:00 hora peninsular.
La separación se produjo alrededor de las 09:30 horas peninsular, sin embargo el equipo de control en el Centro de Operaciones Espaciales de la ESA en Darmstadt (Alemania) no recibió la señal de confirmación hasta el 10.03 horas, enviada por la propia sonda. La alegría fue total cuando se recibió en el centro de operaciones.
El jefe de la misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA), Paolo Ferri, informó desde el centro de control de operaciones en la ciudad alemana de Darmstadt de que Philae envió una señal de telemetría al satélite Rosetta, que confirma que sigue en funcionamiento. Por su parte, el director de Vuelo de Rosetta, Andrea Acommazzo, confirmó con una gran sonrisa y aplauso la llegada de los datos de telemetría de Philae y Rosetta.
Philae comenzó su viaje a 22 kilómetros del cometa 67P/Churiumov Guerasimenko. Su velocidad en este descenso fue de unos 18 centímetros por segundo, aunque la velocidad fue aumentando hasta el metro por segundo a lo largo del recorrido.
Hay que recordar que la sonda presentó este mismo martes un problema en el sistema de descenso. La agencia espacial explicó en un comunicado que el sistema que proporciona un empuje para evitar un rebote en el momento de toma de contacto con el cometa no se puede activar.
"El propulsor de gas frío en la parte superior del módulo de aterrizaje no parece estar funcionando, así que tendremos que confiar plenamente en los arpones que se aferrarán a la superficie de 67P”, explicó uno de los responsables de la misión que al mismo tiempo también reconoció que “vamos a necesitar un poco de suerte, que no haya una roca o una pendiente pronunciada en el lugar de aterrizaje".
La sonda se posó sobre una zona llamada Agilkia, que está situada en una parte del cometa a la que le da el Sol porque el módulo se alimentará con esa energía, según explicó el responsable científico de la misión, Laurence O´Rourke. Sin embargo, el sitio tiene acantilados y rocas de 12 metros de alto, así como una buena combinación de hielo y polvo en su superficie.
"Es una zona con muchos retos", apuntó otro de los responsables. Philae, si sobrevive, medirá el campo magnético del cometa y tomará pruebas, de hasta 30 centímetros de profundidad, de los materiales de la superficie del núcleo en la fase de máxima actividad, cuando se acerca al Sol.
Es la primera que una nave está tan cerca de un cometa, algo que incluso muchos expertos compararon con su importancia científica y complejidad técnica con la llegada a la Luna o con la misión japonesa Hayabusa, que en 2005 hizo pruebas de la superficie de un asteroide.
Fue en agosto cuando la sonda europea Rossetta se encontró con el cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko tras un viaje de diez años a través del Sistema Solar para estudiar su origen en un momento en el que el cometa todavía no está activo ya les separa una distancia de 450 millones de kilómetros del Sol.




