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Llamamiento al mundo de Farah Pahlavi,. (Foto: @ShahbanouFarah)

FARAH PAHLAVI

La sangre derramada por miles de nuestros compatriotas en Irán no puede ser ignorada ni pisoteada

La exemperatriz iraní Farah Pahlavi rompió su silencio con un insólito llamamiento a la opinión pública internacional pidiendo un Día Nacional de Luto para honrar a los iraníes muertos en la actual represión de las protestas en todo el país por la República Islámica.

Hechosdehoy / Arturo Vázquez Cano

En los hechos de hoy, Farah Pahlavi hizo un llamamiento mundial. Urgió a que la sangre derramada por miles de nuestros compatriotas en Irán no puede ser ignorada ni pisoteada.

La exemperatriz iraní Farah Pahlavi rompió su silencio con un insólito llamamiento a la opinión pública internacional pidiendo un Día Nacional de Luto para honrar a los iraníes muertos en la actual represión de las protestas en todo el país por la República Islámica.

Desde el 28 de diciembre de 2015, hay un estallido de libertad. Irán vive protestas masivas en todo el país. Existe un  ciclo de represión letal con decenas de miles de  personas asesinadas, centenares de detenciones arbitrarias y corte deliberado de Internet para ocultar las violaciones de derechos humanos.

El llamamiento de Farah Pahlavi 

En una declaración en las redes sociales, Farah Pahlavi denunció que Irán había sido testigo de “crímenes contra la humanidad” en los últimos días, describiendo una ola de violencia que, según destacó, había conmocionado al mundo y dejado al país “herido”.

“La sangre derramada por miles de nuestros compatriotas en Irán no puede ser ignorada ni pisoteada. Los valientes hijos de Irán han sacrificado sus vidas y derramado su sangre en las raíces de los retoños de la libertad”.

Anunció que el 23 de enero de 2026 se conmemorará como Día Nacional de Luto para los iraníes, tanto dentro del país como en la diáspora. Instó a los iraníes de todo el mundo a guardar un minuto de silencio a las 12:00 p. m., hora local, en memoria de los fallecidos.

“Ustedes, la gran nación de Irán, me llaman cariñosamente La Madre de Irán. La Madre de Irán se une a todas las madres iraníes a quienes se les ha negado el derecho a lamentar la pérdida de sus queridos hijos durante esta despiadada masacre”.

“Por esta razón, declaro Día Nacional de Luto el 23 de enero de 2026 para que lo observen todos los iraníes amantes de la libertad en todo el mundo, y solicito que todos nos unamos en un minuto de silencio a las 12:00 del mediodía, hora local, para honrar a nuestros hijos caídos”.

La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA) actualizó sus estadísticas oficiales sobre las protestas en Irán a 4.519 muertes confirmadas, 9.049 en revisión, 5.811 heridos graves y 26.314 arrestos. El país también superó las 300 horas de apagón de internet impuesto por el gobierno, mientras el régimen continúa reprimiendo las manifestaciones. Ciudadanos en Irán han reportado masacres y fuerzas del régimen han allanado viviendas por la fuerza para encontrar manifestantes.

Otras fuentes de organizaciones de derechos humanos han aumentado notablemente todas estas cifras.

Farah Pahlavi concluyó su mensaje con un llamamiento a la perseverancia, instando a los iraníes a no ceder hasta que el país “recupere su libertad”. Auguró que “la luz prevalecerá sobre la oscuridad”.

El hijo de Farah Pahlavi, el príncipe heredero iraní Reza Pahlavi -como ha destacado Hechos de Hoy, se ha convertido en un líder de la oposición iraní durante las protestas, con apoyo y convocatorias de huelgas en todo el país. Reza Pahlavi también ha establecido, con la ayuda de expertos, una vía de transición para Irán ante el colapso del régimen de los ayatolás.

Una vida de cohesión

La cineasta Emily Atef prepara uno de los proyectos documentales sobre “la vida de Shahbanou Farah Pahlavi, centrándose en la resiliencia de una mujer que, a pesar de un exilio de más de 45 años y el duelo de su marido y dos hijos, permanece profundamente dedicada a su deber como soberana y apegada a su tierra natal”.

“Me interesa que se cuente mi historia a través de un documental y un proyecto con guión”. Quiere que todo vaya “más allá”: “Deseo mostrar qué es Irán y quiénes son los iraníes. Quiero que hablen de mi país, especialmente de su historia y cultura, que son muy importantes para mí”, dijo Shahbanou Farah Pahlavi.

Hoy, a sus 86 años, conserva una presencia firme, con la misma dignidad con la que enfrentó las turbulencias de una vida marcada por el esplendor y el desarraigo.

Farah nació en Teherán en 1938. Estudió arquitectura en París, donde se formó bajo la influencia del arte y el pensamiento occidental. Fue precisamente en esa ciudad donde conoció al Sha Mohamed Reza Pahlaví, con quien contrajo matrimonio en 1959.

Su llegada a la corte no solo transformó su vida, sino que también representó un momento clave para la monarquía iraní. Con el nacimiento del príncipe heredero Reza, el trono aseguraba continuidad tras años de incertidumbre dinástica.

Durante dos décadas, la figura de Farah se consolidó en Irán. Promovió las artes, defendió los derechos de las mujeres y apoyó iniciativas sociales y educativas. Su papel fue mucho más que ceremonial. Encabezó instituciones culturales, patrocinó exposiciones y fomentó el acceso a la educación para las mujeres. Su labor le valió respeto incluso entre quienes se oponían al régimen. En un país marcado por tensiones internas, se convirtió en una figura de cohesión.

La supuesta estabilidad que rodeaba al trono se desmoronó con la revolución islámica de 1979. En pocos meses, Farah y su familia tuvieron que abandonar Irán. Comenzaba así un largo y doloroso recorrido lejos de su patria, una ruta de asilos temporales que los llevó a Marruecos, Bahamas, México, Panamá, Estados Unidos y finalmente Egipto, donde el Sha

Años después, la tragedia volvería a golpear a la familia. Su hija menor, Leila, falleció en Londres en 2001 por una sobredosis. La joven había luchado contra problemas emocionales durante años.

En 2011, Alí Reza, otro de sus hijos, también murió, víctima de una profunda depresión. Ambos habían sentido con intensidad el peso del exilio, la desconexión con su país de origen y las exigencias de una identidad real sin reino.

Pese a estas pérdidas, Farah ha mantenido una vida activa y comprometida. Su residencia se reparte entre Estados Unidos y Francia, donde participa en eventos culturales y se mantiene en contacto con la comunidad iraní en el exterior. Aunque hace más de cuatro décadas que salió de Irán, conserva intacto el amor por su tierra. “El alma de una persona no se desarraiga de sus orígenes”, comentó en una entrevista.

Su historia ha vuelto a captar la atención internacional gracias a dos proyectos audiovisuales en desarrollo. Uno de ellos estará dirigido por la reconocida cineasta Emily Atef.

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