Alta expectación en Bruselas a las dos crisis abiertas en España: nuevas elecciones en Cataluña y formación de un gobierno estable con liderazgo asentado en La Moncloa.
Sin dudas en la Comisión Europea sobre las cuestiones abiertas en Barcelona: crisis en Cataluña y crisis en la relación de Cataluña con España (ver en Hechos de Hoy, Elecciones en Cataluña el 6 de marzo con rechazo de Artur Mas a dimitir).
En los mercados, el IBEX 35 mantiene contención porque se aprobaron los Presupuestos de 2016 y todo está abierto pero con el escenario no descartado de un pacto institucional, que sería el equivalente a las coaliciones políticas en el corazón de Europa (ver en Hechos de Hoy, Rajoy leal con Sánchez y apuesta por el plan más audaz de reformas). El martes 5, el IBEX 35 cerró en verde, +0,24% y 9.335,2 puntos con prima de riesgo en 116 y bono a 10 años en 1,7%. El lunes, el IBEX 35 tuvo el peor arranque de año en cerca de dos décadas.
En la mercado del petróleo, el barril Brent en 36 dólares, y el barril West Texas en 37 dólares. En la cotización de divisas, se reactiva las caídas en la cotización del euro. Un día después de superar los 1,09 dólares, cede un 1% con mínimos de 1,07 dólares.
2016, en las notas políticas y económicas generales, comenzó con decepción con los datos macroeconómicos de República Popular China y la tensión al alza en Oriente Medio.
Analistas, inversores y gurús muy atentos a los movimientos de los bancos centrales, especialmente la Reserva Federal de Estados Unidos (la Fed) y el Banco Central Europeo (BCE). Janet Yellen y Mario Draghi van a vivir un año de exigencias sin margen para cometer errores.
Estados Unidos, inmerso en un año de elecciones presidenciales, está en la prueba de mostrar el músculo de su economía. Janet Yellen tendría que actuar si hay sorpresas tras el giro que supuso la subida de tipos.
República Popular China y Oriente Medio apuntan a sobresaltos. Se abre una etapa de riesgos que serían agravados si hay una nueva convulsión en la Zona euro. La estabilidad política es por tanto una exigencia para el núcleo duro de la Eurozona. Es lo que está en juego en las dos crisis de España. Los mercados están muy expectantes.







