Las propiedades del chocolate siguen siendo totalmente beneficiosas para la salud. Hay que recordar que fue Hernán Cortés el encargado de definirlo como “un fruto, como de almendras, que venden molido y tiénenlo en tanto que se trata por moneda en toda la tierra y con ella se compran todas las cosas necesarias”.
Theobroma cacao es el nombre científico que se le da a la bebida originariamente de sabor amargo. El regalo fue descubierto con el nuevo mundo de Colón y desde entonces gozó de una muy buena fama que cada día suma más buenas características para seguir aumentando su reputación.
Por todo ello, las propiedades neuroprotectoras que se le han atribuido acaban de ser confirmadas por un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature Neuroscience. De esta manera, uno de sus componentes, la epicatequina, un flavonol con acción antioxidante, demostró su eficacia para revertir las pérdidas de memoria normales asociadas a la edad.
Debido a la fama de la capacidad de protección del cerebro que tiene el cerebro, los investigadores probaron una dieta rica en epicatequina (900 miligramos al día) durante tres meses en 37 voluntarios sanos con edades comprendidas entre 50 y 69 años. Dicho ensayo mostró una mejoría notable en la cognición equivalente a un rejuvenecimiento de 30 años.
Los participantes que tenían una memoria típica de una persona de 60 años al inicio del ensayo, después de tres meses de consumo de una bebida rica en flavonoides del cacao mostraban una mejoría en su memoria que los equiparaba a las personas de 30 o 40 años”, explicó Scott A.Small, director del Centro para Estudio de la Enfermedad de Alzheimer.
Dicha afirmación se basa en los resultados de dos pruebas complementarias, un test que los investigadores adaptaron para medir específicamente la actividad de un región concreta del hipocampo que previamente se había visto que se deterioraba con la edad en paralelo a la dificultad para recordar: el giro dentado.
Por eso Small pensó en los flavonoides del cacao, que previamente había demostrado beneficios para el cerebro. Los voluntarios que habían recibido una dosis alta de flavonoides mejoraban en una prueba de memoria que consistía en encontrar diferencias sutiles en el menor tiempo posible entre dos imágenes muy parecidas.
La otra prueba fundamental es los cambios observados por un método específico de resonancia magnética, que mostraba un funcionamiento notablemente mejor del giro dentado de los participantes que habían recibido la bebida a base de flavonoides.




