Sin duda, si a cualquier persona que se le pregunte por Daniel Guzmán y su papel más reconocido, la gran mayoría hablaría de su trabajo en Aquí no hay quien viva. Lejos de su trayectoria en televisión como actor, el también director ahora está de enhorabuena.
Guzmán se frota las manos tras presentar A cambio de nada, su opera prima, una película que se convirtió también en la gran triunfadora en el reciente Festival de Málaga, como destacó Hechos de Hoy.
Con guión del propio Guzmán, la película cuenta una historia de chicos de barrio, muy inspirada en las experiencias del director. En el reparto aparecen dos debutantes, Miguel Herrán y Antonio Bachiller, mejor actor de reparto en Málaga, y un grupo de veteranos intérpretes entre los que se encuentran Luis Tosar o Miguel Rellán.
En la película, Darío, un chico de dieciséis años, disfruta de la vida junto a Luismi, su vecino y amigo del alma. Mantienen una amistad incondicional, se conocen desde que tienen uso de razón y juntos han descubierto todo lo que saben de la vida. Darío sufre la separación de sus padres y se escapa de casa, huyendo de su infierno familiar.
Comienza a trabajar en el taller de Caralimpia, un viejo delincuente con envoltura de triunfador, que le enseña el oficio y los beneficios de la vida. Darío conoce además a Antonia, una anciana que recoge muebles abandonados con su motocarrro. Junto a ella descubre otra forma de ver la vida. Luismi, Caralimpia y Antonia se convierten en su nueva familia en un verano que les cambiará la vida.
Con este original argumento, el actor y director aparece en la gran pantalla cosechando críticas muy positivas. "Hay mucho de autobiografía; es mi primera película y sabía que me iba a quedar muy expuesto. Pero también me ha ayudado a encontrar respuestas y ver algunos aspectos de mi vida de otro modo, algo que me ha venido muy bien a nivel personal y profesional", comentó.
Fue en 2003 cuando dio dio el salto a la dirección con el cortometraje Sueños, título con el que consiguió un premio Goya, y ahora se estrena en el largometraje con A cambio de nada, esta historia "intergeneracional" que pone el foco en la adolescencia y se sirve de los "archivos" personales de su director.







