Doce concursantes famosos entraron el pasado domingo en la casa de Guadalix de la Sierra dividida en dos equipos, los señores y los criados, capitaneados por Belén Esteban y Olvido Hormigos, respectivamente. Sin embargo, Jordi González les anunció que muy pronto se les sumaría un nuevo habitante. Desde entonces, los concursantes hacen kábalas sobre quién será su nuevo compañero y todas las flechas apuntan hacia la familia Pantoja, pero más en el sentido de Chabelita que de su hermano.
Pero será Kiko Rivera quién cruce el umbral de la casa este jueves y se convierta en el decimotercer participante de Gran Hermano VIP en la segunda gala del reality. Con su madre, Isabel Pantoja, en la cárcel, Kiko ha decidido dar el paso y meterse en esta segunda aventura de realities con la intención de lograr los 100.000 euros del premio que vendrían de perlas a la economía familiar, plagada de hipotecas, deudas y desastres.
No le fue demasiado bien en Supervivientes, perdidos en Honduras, también en Telecinco. El hambre y la mala salud acabaron con su sueño de ganar aunque el reality le sirvió para conocer a la madre de su hijo, la modelo sevillana Jessica Bueno, otra de las concursantes de esa edición del 2011.
Casi cuatro años después, Kiko asegura que: “Quiero demostrar que Kiko Rivera sigue luchando por su sueño”. Encerrado en la casa de Guadalix, no podrá visitar a su madre en la prisión de Alcalá de Guadaíra, pero podrá intentar aportar su granito de arena a las arcas familiares y fungir de pater familias. Las cosas del trabajo no le van demasiado bien al Dj y cantante, además de actor eventual a las órdenes de Santiago Segura y las facturas no paran de llegar.
El año 2014 ha sido otro annus horribilis para los Pantoja. Además de los problemas con la justicia de Isabel, con la mayoría de edad de su hija Chabelita, el embarazo de ésta y su posterior separación de Alberto Isla, Kiko lo ha pasado mal, muy mal. Ahora asegura que “mi objetivo en GH VIP es demostrar nuevamente que a pesar las dificultades que te ponga la vida hay que apretarse un poquito más las tuercas y demostrar que sigues ahí. También demostrar que aunque han hablado mal de mí y sigan haciéndolo, Kiko Rivera sigue luchando por sus sueños”.
En la casa, Kiko se va a encontrar de todo. Los Chunguitos, que parece que no se han enterado que están en un reality y se creen que los micrófonos son de decoración, ya preparan su salida para seguir ganando dinero desde el plató que es más cómodo. Con su llegada se producirá el cambio de papeles donde los señores se convertirán en sirvientes y viceversa, además de realizarse las primeras nominaciones. Pero sobre todo, Kiko se va a encontrar en Guadalix con alguien que fue casi su hermana en Cantora, la hija del mayoral al que despidió su madre -parece que de no muy buenas maneras- y que ahora quiere tomarse la revancha contra los Pantoja, Laura Cuevas.
Para los fans de los realities, el fichaje de Kiko promete y a él se le quitarán parte de las penas pensando en su caché, que podría ascender, según algunos, a 50.000 euros semanales.




