Por tercera vez el realizador David O. Russell y los actores Jennifer Lawrence, Bradley Cooper y Robert De Niro suman sus esfuerzos para ofrecer en esta oportunidad una comedia que repercutirá favorablemente en el público por la simpatía que estos actores irradian, y sobre todo por la irreprochable actuación de Lawrence en el papel protagónico.
Basado en la vida de Joy Mangano, el relato que transcurre a principios de la década del 90 introduce a Joy (Lawrence), una joven madre monoparental de 3 hijos; estando separada de su esposo Tony (Edgar Ramírez) después de un matrimonio poco exitoso, trabaja sin gran entusiasmo como empleada de una línea aérea.
La primera parte del film presenta a los miembros de su familia que además de sus hijos incluye a su cariñosa abuela Mimi (Diane Ladd), su depresiva madre Terry (Virginia Madsen) que se encuentra recluida en la cama de su habitación siguiendo permanentemente frente al televisor el desarrollo de las telenovelas ofrecidas, su divorciado y temperamental padre Rudy (Robert De Niro) que es dueño de un taller mecánico; a ello cabe agregar la presencia de Tony, quien a pesar de la ruptura conyugal mantiene con ella excelentes relaciones e incluso se aloja en el sótano de su casa.
Con algunas situaciones graciosas que se producen en el seno de esta complicada y disfuncional familia, el relato de Russell cobra verdadero aliento después de la primera media hora cuando Joy trata de implementar el uso de un utensilio hogareño por ella concebido.
Se trata de una fregona extensible con flecos de algodón y reutilizable que brinda gran practicidad para quien lo utilice. A fin de que su invento logre ser conocido por el mercado, Tony la ayuda a contactar a Neil Walker (Cooper), uno de los directores de la cadena televisiva QVC que se dedica a vender por esa vía artículos del hogar caracterizados por su calidad, valor y conveniencia.
Joy, ofrece una interpretación maravillosamente sutil que sostiene la película a través de sus momentos más irregulares y sus rodeos en ocasiones dudosos”, opina Richard Roeper del Chicago SunTimes. Parece que la actriz ha gustado mucho más que la película, “a pesar de otra sólida interpretación de Jennifer Lawrence, es difícil no desear que Joy fuera mejor, que la suma de sus adorables elementos formasen algo más que un ligero producto que aún parece en fase de desarrollo”, avisan los de la página Variety.
Algunas páginas como Entertainment Weekly no están nada contentas con el resultado global, “si sólo Russell hubiera confiado más en la verdadera historia de Manglano… en lugar de eso, ha convertido su vida en un lío sobreescenificado de torpe narrativa, diálogos forzados y personajes tan salvajemente irreales que parecen acrílicos”.
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