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CÓMO LLEGÓ LA NOCHE

Huber Matos, fiel a la revolución cubana y duro crítico de Fidel Castro

El corazón fatigado de Huber Matos no pudo más. Falleció en Miami a los 95 años. Pidió ser enterrado en Costa Rica hasta que Cuba sea libre y sus restos descansen en Yara junto a sus padres.

Hechosdehoy / I. R. Ferreiro
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A la lucha pacífica de las Damas de blanco en Cuba ha sucedido en Venezuela la de los Jóvenes de blanco que apoyó Leopoldo López. Si triunfa el movimiento cívico de los estudiantes venezolanos será el más importante motor de cambio en la historia reciente de América Latina.

En un momento de una protesta que acorrala a Nicolás Maduro y llevó a Cuba el temor a una primavera latina, similar a la primavera árabe nacida en Túnez, como explicó Hechos de Hoy, se produjo la muerte del último comandante de primera línea de la revolución cubana que no aceptó la traición de Fidel Castro, y su hermano Raúl, a los ideales de la guerrilla de Sierra Maestra contra la dictadura de Fulgencio Bautista.

Su amor por una Cuba libre

En Cómo llegó la noche (colección Tiempo de Memoria, de Tusquets) Huber Matos Benítez explicó como se apagó su vida pero no su amor por una Cuba libre en unas memorias que Jorge Semprún  destacó por su "indiscutible valor testimonial".

Fue en este libro, y en una extensa entrevista en 2011 con la emisora Willax Televisión en Perú, en la que desveló en profundidad por qué se convirtió en guerrillero, su carta de denuncia y dimisión a Fidel Castro, y el juicio por traición que le convirtió en el primer preso político de Cuba. Fidel Castro, a quien Huber Matos calificó de "ególatra perverso" no le perdonó ni un día de sufrimiento. Evitó fusilarle para no convertirle en un mártir de la revolución cubana pero no doblegó su voluntad.

En sus últimas voluntades, Huber Matos pidió ser enterrado en Costa Rica hasta que Cuba sea una isla de libertad. Cuando se produzca, desea que sus restos descansen junto a sus padres en su localidad natal de Yara, Gramma, donde nació en 1918. En sus memorias, narró casi tres décadas, desde el golpe de Fulgencio Batista en marzo de 1952 hasta octubre de 1979, cuando salió de prisión. Sufrió torturas físicas y psicológicas pero mantuvo intacto su ideal, lo que calificó como "el mismo compromiso que teníamos en 1959: restablecer la democracia en Cuba. En Cómo llegó la noche, analiza su protagonismo en la revolución cubana, de 1952 a 1959, y sus años de prisión en las que trató sobre todo de que no le "envenenara el odio", como siempre explicó en sus entrevistas y declaraciones que trató siempre de que fueran pedagógicas. .

Fue uno de los más carismáticos líderes de la revolución cubana, en la guerrilla junto a Fidel Castro y Camilo Cienfuegos, hasta la toma del poder en La Habana en enero de 1959. Tras ocupar altos cargos, renunció por el giro de Fidel Castro en una carta de dimisión que nunca se le perdonó. Fue juzgado de forma sumaria y condenado a 20 años de cárcel, condena que cumplió hasta el final´. Tras salir de la cárcel en 1979 y pasar una corta temporada en Costa Rica, se trasladó a Miami, en donde participó en 1980 en la creación de la agrupación Cuba Independiente Democrática (CID).

Matos era el último comandante con vida del grupo que, junto a los hermanos Castro, formó con Ernesto "Che" Guevara y Camilo Cienfuegos. Fue también el primer en rebelarse contra convertir a Cuba en un satélite de la Unión Soviética y renunciar a los ideales de libertad y justicia en las horas de la lucha contra Fulgencio Bautista.

El testimonio de Matos

De sus declaraciones, son especialmente reveladoras las que hizo en su momento en 2011 con Willax Televisión en Perú. Alló contó como su vida pasó de maestro de escuela a guerrillero, a punto estuvo de ser ejecutado por su gesto de rebeldía y dimisión. Por su interés recogemos parte de estas declaraciones:

– "Se produjo el golpe de Estado de Batista, en 1952, a pocas semanas de unas elecciones que se iban a producir el 1º de junio. Con sus viejos socios militares, asaltó el poder. Cuando voy a dar mi clase, me dicen: ´Se suprimieron las elecciones´. Me pareció que les estaban dando una bofetada a los seis millones de cubanos que éramos. Y digo: ´Hay que luchar contra esto´. Ese mismo día me convertí en enemigo de esa dictadura y, poco a poco, me fui involucrando hasta convertirme en guerrillero".

– "Es difícil de entender que un maestro se convierta en guerrillero, en organizador de una acción violenta. Pero la historia de Cuba nos dice que luchando por el bien de la patria, por los derechos del pueblo, vale la pena recorrer los caminos de la violencia".

– "Siempre tuve mis dudas de que Castro no fuese sincero, que fuese un farsante. Veía arranques de un tipo tempestuoso e injusto. Él me decía que, más allá de nuestras diferencias, una cosa tenía clara: no podíamos traicionar al pueblo. Pero nunca imaginé que su farsa y engaño fueran tan grandes".

– La agenda de él no era sincera. Castro es un maestro en la simulación. Raúl sí era marxista. Fidel no es marxista, es un ególatra perverso. Pero el compromiso que había con la revolución era una cosa tan seria y responsable que no era inteligente pensar que se iba a producir lo que se produjo. La conversión de Cuba en un satélite de la Unión Soviética, y que después de tantos actos heroicos, muertes, luchas de siete años, que todo eso fuera a terminar en un régimen dictatorial comunista".

– "Había renunciado a mediados de 1959, en julio. Pero él me dice: ´Tú no tienes razón, Raúl sí quiere llevar el país a un proceso comunista, pero yo no soy comunista, no podemos traicionar al pueblo. Yo creo que era para enamorarme".

– "Yo siempre le había dicho: ´Si esto es otra dictadura, tú no puedes contar conmigo, independientemente de si es comunista o no´. ´Me ofendes´, me contestaba él. Cuando renuncio definitivamente, me acusa de traición. Dice que estaba sublevado y me acusa de querer ocupar el poder central de la Nación".

– Entonces, cuando me dieron la palabra, yo me puse a hablar y hablar y a decir mis cosas: ´Sé que voy a morir, pero no por traición sino por lealtad a mi patria y a la revolución. Si mi muerte sirve para salvar a mi patria, bendita sea mi muerte´, dije. Los oficiales y casi todos los demás se ponen de pie y me aplauden. Entonces, fusilar a un hombre a quien habían aplaudido quienes habían sido llevados a gritar ´Paredón´, pues… optaron por condenarme a 20 años de prisión".

– "Fueron 20 años con sus añadiduras de torturas y golpizas, yo hice huelga de hambre, que no llegue a la muerte porque no les interesaba que me muriera, sino que me arrepintiera, que claudicara. Cuatro días antes de despedirme, creo que fue el rencor de Fidel Castro, me dieron una paliza de despedida. Creí que me habían reventado el hígado".

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