Nadie puede, al menos hasta ahora, con la exsecretaria de Estado Hillary Clinton. La aspirante demócrata a la Casa Blanca salió este martes reforzada del primer debate televisivo para las primarias demócratas, en el que demostró mayor experiencia y dominio de los temas que el resto de los candidatos y sacó su lado más simpático, distendido e incluso humorístico. Pero además mostró su superioridad frente a los cuatro hombres que son ahora sus rivales dentro del partido.
Toda la atención mediática del debate, retransmitido desde Las Vegas por la cadena CNN, estuvo centrada en el cara a cara entre Hillary Clinton y Bernie Sanders, en lo que fue su primer encuentro. La entrada en las primarias demócratas de Sanders, que se define como socialista, ha forzado a Clinton y al resto de candidatos a girar a la izquierda y abordar temas como la desigualdad y la necesidad de aumentar el salario mínimo.
De entrada, el debate nada tuvo que ver con los celebrados hasta ahora por parte de los candidatos republicanos, liderados y dominados siempre por un Donald Trump faltón y agresivo. En este caso, en Las Vegas, uno de los detalles más destacados de la noche fue la frase de Sanders en la que dejó claro que está "harto de esos malditos e-mails", cosa que le honra ya que ahí tenía un tema para intentar hincarle el diente a Clinton. "Hablemos de los problemas reales a los que se enfrenta Estados Unidos", dijo Sanders. Clinton sonrió, estrechó la mano de su rival y dijo: "Gracias, Bernie".
Como se vio en el debate, el senador independiente por Vermont tendrá que luchar durante la campaña para las primarias demócratas con el estigma de ser socialista en Estados Unidos, donde el término tiene una connotación negativa, y probablemente será atacado por los republicanos por sus críticas al capitalismo. "¿Me considero parte del capitalismo de casino por el que tan pocos tienen tanto y muchos tienen tan poco? No", afirmó Sanders, quien dijo que Estados Unidos debería seguir el ejemplo de países como Dinamarca, Suecia y Noruega en protección social de los trabajadores.
"No somos Dinamarca. Somos Estados Unidos", le recordó Clinton, quien defendió el sistema capitalista. "El Congreso no regula Wall Street, Wall Street regula el Congreso", lamentó Sanders, que a lo largo de la noche fue, al igual que Clinton, muy aplaudido.
El debate abarcó desde la crisis económica hasta la regulación de las armas, pasando por el racismo, la reforma migratoria y la política exterior. El resto de rivales, Lincoln Chafee, Martin O´Malley y Jim Webb, poco aportaron. No tuvieron una noche inspirada. Ninguno de ellos dio un paso al frente para salir de la sombra en la que se hallan. Si finalmente Joe Biden decide entrar en liza, sería el único que podría hacer daño a la exsecretaria de Estado.
Clinton, con el 43,3 por ciento de intención de voto, parte como favorita en las primarias demócratas, seguida de Sanders, con el 25,1 por ciento de apoyo, según la web Real Clear Politics. En este ocasión, Hillary mostró su lado más amable, fue cercana y dejó claro que es una maestra en el arte de los debates, al menos hasta ahora. Hasta las primarias todavía pueden pasar muchas cosas.




