Los presupuestos de los próximos siete años en la Unión Europea no se apartarán demasiado del billón de euros (un 1% del PIB europeo).
En Bruselas se asiste a un Consejo Europeo -una cumbre extraordinaria- largo con final en este fin de semana o previsible pacto a corto plazo. Para tener una visión de conjunto conviene aclarar de entrada -como indicaron analistas de forma gráfica a Hechos de Hoy– que no está en juego el tamaño de la gran tarta sino la forma en que Herman Van Rompuy corta los pedazos y los distribuye.
De entrada, François Hollande vino con la pala para cargar más, y David Cameron mantiene sus órdagos mostrando que los conservadores británicos están más cómodos en su silla de Londres que en la de Bruselas. Si encendemos las luces para ver la perspectiva, se perfila un rocoso Berlín con sus aliados, posibles concesiones al bloque del Este, y la presión de Francia para sacar su tajada.
Por su parte España, bajo un hiperactivo Mariano Rajoy, mueve todos los resortes con la autoridad que la da la lealtad a la Unión en los objetivos de déficit. En Bruselas, una lección práctica, que encantaría a Henry Kissinger, de esferas de influencia, viejos demonios, y juego de balanzas de poder en la nueva Europa.
Lo que se está hablando para España
La "cumbre del billón" suspendió en la madrugada sus sesiones sin llegar a ningún acuerdo. La canciller Angela Merkel se mostró escéptica sobre al posibilidad de que en esta cita que el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha pautado hasta el domingo, se encuentren soluciones a todos los temas planteados. "Estoy segura de que habrá una segunda etapa", afirmó Merkel. Este viernes continúan las conversaciones. Si no se llegara a los acuerdos deseados, se celebrará una nueva cumbre a comienzos de año.
Herman Van Rompuy ha ofrecido un fondo específico de 2.750 millones de euros para España para paliar su pérdida de ayudas europeas en el actual contexto de crisis y ha aumentado además el nivel mínimo de subvenciones que recibirán Andalucía, Castilla-La Mancha y Galicia.
De este cheque, 200 millones corresponden a Extremadura, que además mantendrá el nivel de ayudas que recibe actualmente al estar su nivel de renta por debajo del 75 por ciento de la Unión. Un total de 1.550 millones se repartirán entre Andalucía, Castilla-La Mancha, Murcia, Canarias y Melilla, catalogadas como "regiones en transición" porque su PIB está entre el 75 por ciento y el 90 por ciento del promedio comunitario y los 1.000 millones restantes irán al resto de comunidades autónomas.
El compromiso de Van Rompuy incluye además 50 millones de euros extra para Ceuta y Melilla y subvenciones específicas para Canarias en su condición de región ultraperiférica. Según esta propuesta, Andalucía, Castilla-La Mancha y Galicia, que en el actual periodo son objetivo prioritario de la política de cohesión de la UE, mantendrán al menos el 60 por ciento de las ayudas europeas, en lugar del 57 por ciento propuesto anteriormente. Además, se les aumenta de 300 a 500 euros la prima por parado para el nivel de desempleo que supere la media de la Unión.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, analizará ahora si la propuesta es suficiente. "La vamos a estudiar y nos reuniremos otra vez para intentar llegar a un acuerdo", explicó a la salida de la reunión. Con el plan anterior de Van Rompuy, España podría perder alrededor de 20.000 millones de euros. La última propuesta incluye además un fondo especial de 1.000 millones de euros para Grecia y un cheque de un valor similar para Portugal.




