Gran prudencia en Buenos Aires ante el volcán político en erupción en Brasilia. Mauricio Macri, expectante, y con atención a la evlución de los acontecimientos. Para Argentina es crucial el asentamiento de Brasil. Una conmoción política en general en toda América Latina por la crisis en Brasil que culminó con una dramática y maratoniana sesión del Senado para poner fin, con crueldad, a la era de Dilma Rousseff (ver en Hechos de Hoy, Dilma Rousseff denuncia un golpe y desafía a Michel Temer). A la vez la ya expresidenta se vengó de sus críticos.
Los acontecimientos se ha sucedido rápidamente con Dilma Rousseff apartada del poder en Brasilia y la formación del equipo de Michel Temer, tejido y armado desde hace semanas. Ninguna sorpresa en los medios económicos de Sao Paulo y temor en Río de Janeiro por el posible impacto en los Juegos Olímpicos.
Urge la tarea política y económica. En paralelo a las decisiones del Senado sobre el juicio político a Dilma, Michel Temer sabe bien que no puede perder ni un momento en la lucha contra el pesimismo que atenaza a Brasil, el huracán del caso Petrobras y un PIB en retroceso desde 2015.
Los analistas habían apuntado a una fuerte personalidad para la cartera de Hacienda. Así ha sido. Queda en manos de Henrique Meirelles, expresidente del Banco Central en los mandatos de Luiz Inácio Lula da Silva. Su competencia está demostrada.
No hay mujeres ni negros en el nuevo Gobierno. Prioridad para la soja con Blairo Maggi en Agricultura en un gobierno de corte paulista con el objetivo de crecer de forma inmediata. Michel Temer destacó en su primer mensaje a la nación que no se presentará a los comicios de 2018,




