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El mal perder deNasser Al-Khelaïfi

El mal perder deNasser Al-Khelaïfi, presidente del PSG en el "Finde Nius". (Imagen: Luis Alberto Serrano)

FINDE NIUS

La grandeza no se puede comprar con dinero, se tiene o no se tiene

En el fútbol, los "equipos-estado" están empezando a contaminar las competiciones. La inmensa cantidad de dinero de oligarcas como el presidente del PSG, que buscan diversificar sus fortunas no saben lo que es la fe que da la historia del escudo.

Hechosdehoy / Luis Alberto Serrano

El mal perder de Nasser Al-Khelaïfi, presidente del PSG  

La grandeza no se puede comprar con dinero, se tiene o no se tiene. En el fútbol, los “equipos-estado” están empezando a contaminar las competiciones. La inmensa cantidad de dinero de oligarcas que buscan diversificar sus fortunas están comprando desmesuradamente para que sus riquezas no dependan de las fluctuaciones del petróleo y estén a salvo por medio de fondos de inversión externos.

Un ejemplo claro es el equipo de fútbol del Paris Saint-Germain (alias, el PSG). Es un club relativamente joven con poco más de 50 años. La compra, por parte de la realeza de Catar en 2011, lo ha convertido en el club económicamente mejor dotado de las Ligas europeas.

Desde esa fecha, a través de Qatar Investment Authority, se ha dispuesto a comprar (rozando los márgenes de la ley) a todos los jugadores que lo conviertan en el club más potente del mundo. Sobre los papeles, lo es. Pero le falta eso: grandeza.

Esta semana ofrecieron dos espectáculos bochornosos. Uno en la cancha. Cuando el Real Madrid, tenía la eliminatoria más que perdida, tuvo un mínimo de halo de mantener la dignidad al que la camiseta le obliga y se lanzó a intentar atrapar una presa que le ganaba en velocidad y corpulencia. Ahí se produjo el encantamiento que dio fuerza a los que luchan por el honor de ser los privilegiados de este mundo de lucir una camiseta de un club señorial.

Los niños sueñan desde pequeños con jugar en el Real Madrid, el FC Barcelona, el Manchester United, el Liverpool o el Inter de Milán mucho antes de saber lo que significa el dinero. Venderían el alma al diablo por lucir esas camisetas.

A los clubes-estados no le pasa eso. A ellos solo les llegan jugadores que saben muy bien que a ese club sólo van a cobrar un incuestionable sueldazo. Y así le pasó el Real Madrid por arriba con la fe que da la historia del escudo, con tres goles y el hundimiento anímico de jugadores que no perdían nada esa noche, ni siquiera dinero. Eso fue lo que destrozó emocionalmente al presidente puesto por el Emir de Catar al frente del PSG, Nasser Al-Khelaïfi.

Tanto, que su falta de deportividad hizo que, al termino del partido, bajara a los vestuarios a increpar al árbitro. En los túneles acabó espetándole a un trabajador del Real Madrid que lo estaba grabando, con un grito propio de pandilla de barrio: “Te voy a matar”. Así, nunca, nunca, van a tener grandeza, por mucho dinero y títulos que consiga con él.

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