Todo lo que pasa en Bélgica no es ajeno a Francia. Es la amarga lección de las matanzas del terrorismo yihadista. La seguridad de la Eurocopa es la máxima prioridad en Francia. Por eso hay tanta atención desde París a la vigilancia de las comunicaciones en la tupida red terrestre, ferroviaria y aérea del corazón de Europa. Y al intercambio de información de las fuerzas de seguridad y los servicios secretos (ver en Hechos de Hoy, Hollande rechaza el odio y fanatismo en los salvajes asesinatos en París).
Francia por tanto muy atenta a la gigantesca redada lanzada en Bélgica. Escuchas telefónicas y pistas creíbles de atentados inminentes movilizaron esta gigantesca operación.
Las operaciones se han desarrollado en 16 localidades en la región de Bruselas. Redadas importantes en Molenbeek -fortín de la radicalización islamista- y Schaerbeek -que fue la zona de donde salieron los terroristas que atentaron en el aeropuerto de Zaventem-. Las operaciones se han extendido también de Bruselas a las regiones de Flandes y Valonia.
Al menos 12 personas permanecen detenidas como sospechosos de querer cometer uno o varios atentados en el país, confirmó la Fiscalía. Paralelamente, un hombre de 31 años ha sido arrestado por su supuesta vinculación con los atentados cometidos en Bruselas el pasado 22 de marzo.
Se trata de Youssef E. A., nacido el 4 de agosto de 1985 y de nacionalidad belga. Ha sido detenido por su relación con los ataques en el aeropuerto de Zaventem y la estación de metro de Maelbeek. Con el nuevo sospechoso son ya ocho las personas detenidas en el marco de las investigaciones de los atentados de Bruselas, que causaron 32 muertos y más de 300 heridos.




