Con tan solo tres años, la rusa Kristina Pímenova apareció por primera vez en la pasarela, cunaod su madre, ahora una exmodelo, la inscribió en una escuela para jóvenes aspirantes a la industria de la moda. Ahora, a los 9 años, ya consiguió aquello que tanto deseaba su madre: convertirse en la niña más bonita del mundo.
La pequeña, que está causando furor en las redes sociales, nació en Moscú, Rusia, en el seno de una familia que ya contaba con cierto revuelo mediático. Su padre es Ruslán Pimenov, un conocido futbolista ruso retirado, de 33 años, y su madre es Glikeriya Pimenova, una modelo también retirada de la escena.
Con tan solo tres años, la madre la inscribió en una agencia de modelos y desde aquel entonces su vida siempre ha estado pegada a una pasarela y a los focos. Asimismo, la pequeña también combina su dura carrera con la gimnasia rítmica de la que es una gran apasionado, tal y como contó su madre en el Daily Mail.
Asimismo, y con tan solo nueves años, el currículum de Kristina puede ser la envidia de muchas de las mujeres y jóvenes que quieren dedicarse al mundo de las pasarelas. No tiene ni una década de vida pero ya cuenta con algunos plus como el hecho de haber trabajado para Roberto Cavali, Armani, Dolce & Gabbana, Benetton y Vogue.
Incluso también se le atribuye la portada que protagonizó para la prestigiosa y conocida revista Vogue Bambini cuando solo contaba con siete años. Por todo ello, muchos la llegan a apodar como la futura top model del mundo de la moda.
Pese a que se ha convertido en el objeto de deseo de muchas niñas, lo cierto es que las críticas hacia su familia y las redes sociales no han dejado de sucederse. Sobre todo al publicarse unas fotografías en el que se puede ver a Kristina con unas poses sugerentes o vestida con ropa sexy.
Todas ellas levantaron la polémica entre los internautas. Para algunos es sólo una modelo y otros juzgan a los padres de utilizar a su hija como un objeto sexual. Esta preocupación se ha generalizado por todo el mundo, sobre todo en las madres respecto a la sexualidad de una niña de nueve años.




