Todos los datos que se fueron conociendo en El Vaticano resultaron estremecedores. Los terroristas de Al Shabbaab, (Al Shabab) las milicias que repican en Somalia el modelo de Al Qaeda en Yemen, y de Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS) en Irak y Siria, fueron sanguinarios y salvajes actuando con máxima crueldad. Facebook reflejó el horror de la matanza.
Separaron a los estudiantes cristianos en la Universidad de Garissa para matarlos entre burlas según confesaron supervivientes. No sólo les dispararon a quemarropa. Les volaron la cabeza. Los servicios de rescate, cuando pudieron entrar, encontraron los cuerpos hacinados en los pasillos, literalmente acribillados a tiros.
En un Via Crucis solemne, en la noche fresca de Roma, con casi luna llena, Francisco abrió su corazón por las víctimas. Permaneció escuchando con intensidad las estaciones, las reflexiones y los rezos. Al final pidió de corazón por las víctimas. "Todavía hoy vemos a nuestros hermanos perseguidos, decapitados y crucificados por su fe", proclamó antes de una ovación cerrada a sus palabras.
Como destacó Hechos de Hoy, Francisco fue recibiendo con profundo dolor los detalles de la matanza de cristianos. Kenia se unió a Nigeria, Siria, Irak, e incluso Egipto -junto a otros países y otros casos- de una persecución religiosa que impresiona a Francisco y le sobrecoge. El Papa envió un mensaje personal al presidente de la Conferencia Episcopal de Kenia y arzobispo de Nairobi, el cardenal John Njue, para expresarle la emoción por los estudiantes cristianos asesinados. Francisco encareció a las autoridades de Kenia las máximas diligencias para poner fin a esta lacra terrorista y avanzar a lo que expresó como "nueva era de hermandad, justicia y paz".
La importancia del sacerdote




