El caso de las tarjetas black avanzó en todos sus frentes. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se encontraba ante dos desafíos que eran letales. El primero lo afrontó al quinto día de la crisis del ébola al apartar a la ministra Ana Mato, que quedó electrocutada aunque siga al frente del ministerio de Sanidad. El segundo es igual de acuciante.
El caso de las tarjetas opacas exige ejemplaridad por lo que Rodrigo Rato podría ser expulsado del Partido Popular. Se trata de una crisis que observa José María Aznar con la implicación en directo de quien fue su mano derecha como vicepresidente del Gobierno antes de convertirse en el patrón del Fondo Monetario Internacional.
El juez Fernando Andreu impuso una fianza civil de 16 millones a Miguel Blesa y de tres a Rodrigo Rato. El exdirector general de Caja Madrid, Ildefonso Sánchez Barcoj, salió de los juzgados tras sostener que el sistema de retribuciones opacas es anterior a su entrada en el consejo.
La Fiscalía Anticorrupción había pedido al juez de la Audiencia Nacional que se impusiera una fianza de responsabilidad civil a los expresidentes de Caja Madrid por los 15,5 millones que cargaron a las tarjetas opacas los más de 80 exconsejeros que se beneficiaron de ellas. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), principal accionista de Bankia, respaldó la solicitud.
La petición del fiscal persigue que los dos expresidentes de Caja Madrid aseguren la responsabilidad civil que tendrían que afrontar en el caso de tener que ser condenados. Es decir, no se trata de una medida cautelar para evitar su ingreso en prisión. Los exconsejeros y exdirectivos de Caja Madrid gastaron 15,2 millones de euros entre 1999 y 2012 con tarjetas de crédito opacas, las llamadas tarjetas black, cifra a la que hay que sumar otros 245.000 euros gastados por otros cuatro exdirectivos en Bankia entre 2011 y 2012.
Miguel Blesa y Rodrigo Rato declararon ante el juez como imputados. Lo hicieron después que lo hiciera Ildefonso Sánchez Barcoj, exdirector general de Caja Madrid, para el que la fiscalía no pidió medidas. Un asunto candente que ha indignado a la opinión pública -asunto destacado por Hechos de Hoy– al ver como el dinero de Caja Madrid se empleaba sin ningún tipo de tapujos en desmanes de todo tipo, y hasta detalles kafkianos y groseros por su mezquindad, como el pago de billetes de metro.




