El Museo de Orsay se negó en rotundo a pronunciarse sobre la polémica que está generando la intervención de la artista luxemburguesa Deborah de Robertis, que la semana pasada recreó en persona en una de sus salas y sin autorización uno de los cuadros del pintor Gustave Courbet.
La obra en cuestión recibe el nombre de El origen del mundo. Fue el pasado 27 de mayo cuando la artista se sentó ante la famosa obra con un vestido corto de lentejuelas doradas y sin ropa interior. Allí De Robertis se sentó ante la famosa obra, abrió las piernas y, con ayuda de sus manos, mostró su sexo a los visitantes durante varios minutos.
Los trabajadores del centro, tal y como se puede ver en el video de la red, intentaron ponerse sobre ella y el público para impedir la visión. Asimismo, y viendo el poco resultado interrumpieron el espectáculos y procedieron a desalojar la sala. El Museo indicó que no va a pronunciarse sobre lo sucedido, que acaparó miradas pero también aplausos entre quienes el pasado jueves se cruzaron con ella.
Por su parte, el artista del cuadro aseguró a varios medios de comunicación que “mi obra, bautizada Espejo del origen, no refleja el sexo, sino el ojo del sexo, el agujero negro. Mantuve mi sexo abierto con las dos manos para revelarlo, para mostrar lo que no se ve en el cuadro original”.
No es la primera vez, según dice, que recrea ese cuadro en el museo parisino, donde hace un mes también desnudó parte de su cuerpo para que un fotógrafo que la acompañaba le hiciera una foto. “Actuó con mucha naturalidad, lo que hace que incluso cuando hay vigilantes a veces no digan nada. Lo ven como algo que no es chocante. Intento siempre transmitir algo muy puro”, concluyó.




