La decisión de repetir las elecciones que anunció Evo Morales en Bolivia está motivada por el informe preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA). El equipo de auditores de la OEA encontró irregularidades en todos los aspectos bajo investigación. Llevó al secretario general de la OEA, Luis Almagro, a pedir la anulación de los comicios del 20 de octubre.
El foco principal de la investigación fue el llamado Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares o TREP, el complejo mecanismo de medición que sufrió un inesperado "apagón" cuando anticipaba una segunda vuelta electoral entre el presidente Evo Morales y el opositor Carlos Mesa. Tras permanecer suspendido casi un día, el sistema mostró un sorprendente cambio de tendencia y concedió a Evo Morales los diez puntos de diferencia que le daban la victoria en primera vuelta.
Estados Unidos pidió a la OEA que envíe una misión a Bolivia para asegurar elecciones “libres y justas”. El subsecretario interino de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, respaldó la auditoría que probó el fraude del 20 de octubre. “Los implicados en el proceso viciado deben dar un paso al costado”, afirmó.
Por su parte Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Pro Santa Cruz y líder de las protestas de Bolivia, dijo que "Evo Morales debe renunciar y conformarse una Junta de Gobierno transitoria”. Exigió que las elecciones sean convocadas por las nuevas autoridades en menos de 60 días y que también dimitan senadores, diputados, y funcionarios judiciales y electorales.
A la vez el presidente del Comité pro Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, marcó distancias del excandidato presidencial opositor de Bolivia, Carlos Mesa. “El señor Carlos Mesa tuvo mucho tiempo para acompañar esta lucha, pero la búsqueda de querer ser presidente le ha hecho perder la objetividad de una lucha mayor, que es la paz del país”, señaló en una rueda de prensa en La Paz.
Un clima de fuerte tensión en Bolivia. La oposición ha rechazado el llamamiento al diálogo de Evo Morales. El presidente denunció que un grupo de opositores ha incendiado la casa de su hermana, Esther Morales, y la de dos gobernadores, de Oruro y Chuquisaca. El Ejército se ha pronunciado por primera vez desde las polémicas elecciones presidenciales del pasado 20 de octubre. Han advertido de que no se enfrentarán al pueblo boliviano y han pedido una solución en el ámbito político.




