Este viernes 13 (12 de mayo) se celebra el Día Internacional de la Fibromialgia. Esta dolencia es una enfermedad crónica, que afecta al 3% de la población general y de forma predominante a las mujeres.
Asimismo, el 70% de los pacientes con fibromialgia refiere sentir fatiga en mayor o menor medida y un 30% de los enfermos padece el síndrome de fatiga crónica. El síndrome de fatiga crónica está también presente en trastornos como la depresión o los trastornos distímicos y rara vez se deriva de problemas endocrinos u otras enfermedades, desafortunadamente en algunos pacientes no es posible detectar la causa.
En cuanto a las alteraciones psicológicas que sufren los pacientes con fibromialgia, también existe una amplia variabilidad. Entre un 30% y un 40% no tiene ninguna psicopatología y en un 30% de los enfermos se presenta una alteración secundaria como consecuencia de la enfermedad.
Sus síntomas son dolor corporal, cansancio, alteraciones del sueño y síntomas neurosensitivos como hormigueos y calambres, así como alteraciones en el estado de ánimo derivadas de las dificultades generadas por la enfermedad. Además, entre un 18 y un 20% de los enfermos ha sufrido o sufre un episodio de depresión mayor o trastorno de ansiedad después del diagnóstico o previamente a éste.
Los últimos años se han desarrollado diversos avances en lo que se refiere a localizar las lesiones implicadas en la fibromialgia en el sistema nociceptivo y las fibras neurológicas del dolor que se distribuyen por todo el organismo, vinculadas en gran medida al aparato músculo-esquelético.
Las lesiones histopatológicas de la fibromialgia muestran que las fibras nerviosas implicadas en el dolor se ven afectadas y funcionan de forma continua como también sucede en las polineuropatías de fibra pequeña causadas por algunos fármacos utilizados para el cáncer o por la diabetes.
Los factores de riesgo que pueden ayudar a identificar a aquellas personas con fibromialgia en sus estadios iniciales son el sexo femenino, antecedentes de la enfermedad en un familiar de primer grado y los dolores recurrentes que parecen determinar una predisposición al dolor. Cuando un paciente con estos factores de riesgo refiere dolor crónico extenso y persistente, desde atención primaria se debe incluir la fibromialgia entre las posibles causas.
Los fármacos proporcionan una mejora parcial y significativa en algunos casos al actuar sobre el dolor neuropático. Los especialistas emplean dos clases de medicamentos en estos pacientes: los dirigidos a los receptores alfa-2-delta que reducen la transmisión nerviosa del dolor y determinados tipos de antidepresivos que potencian el mecanismo nociceptivo que controla el dolor, que en estos pacientes se encuentra disminuido.
No se conoce la causa exacta de esta alteración, pero se piensa que hay muchos factores implicados. Hay personas que desarrollan la enfermedad sin causa aparente y en otras comienza después de procesos identificables, como puede ser una infección bacteriana o viral, un accidente de automóvil, una separación matrimonial o divorcio, problemas con los hijos, etc.
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