Enrique Peña Nieto ya conoce la factura de la corrupción política y la corrupción moral. Tanto por acciones de su propia familia como por iniciativas de los líderes del PRI (Partido Revlucionario Institucional). La encuesta de Parametría lanzó el aviso de las nuevas sensaciones políticas (ver en Hechos de Hoy, La encuesta de Parametría abre la pugna de Margarita Zavala y Ricardo Anaya).
La corrupción ha zarandeado su vida personal -la relación con su esposa, Angélica Rivera- y ha dañado su imagen y las expectatvas de cambio y liderazgo. El efecto sobre el PRI ha sido devastador.
Enrique Peña Nieto evidenció el reconocimiento al terrible daño causado por conductas irresponsables en el acto solemne y masivo de la promulgación del Sistema Nacional Anticorrupción. De nuevo pidió perdón. Lo hizo de forma personal y en un acto político de fuerte relevancia.
Reconoció que todo lo que rodeó a la Casa Blanca en Ciudad de México (Sierra Gorda 150, en Lomas de Chapultepec) lo vivió con desolación. Sintió “en carne propia la irritación de los mexicanos". "La entiendo perfectamente. Por eso, con toda humildad, les pido perdón". Peña Nieto pronunció sus palabras ante gobernadores, su propio Gobierno y organizaciones ciudadanas.
El perdón del presidente fue especial esta vez. Reconoció la veracidad del reportaje de la periodista Carmen Aristegui que en 2014 causó “gran indignación”.
La investigación destapó que Enrique Peña Nieto y su esposa, la actriz Angélica Rivera, poseían una lujosa mansión en Ciudad de México, la llamada Casa Blanca construída en una zona exclusiva.
En su momento el escándalo destapó que la casa fue construída y vendida por una de las empresas de Juan Armando Hinojosa, favorecida en contratos del PRI. Estalló además la ira contra el equipo de investigación de periodistas que destapó el escándalo del caso de la Casa Blanca.
Por primera vez, Peña Nieto desveló su intimidad política. Reconoció que su famillia quedó afectada -su relación con Angélica Rivera-. Y que la visualización de funcionarios corruptos fue demoledora. "Lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza en el Gobierno", reconoció el presidente.
Peña Nieto quiso que se supiera que Ángelica Rivera devolvió la mansión en 2014. Y que zanjó su relación con Armando Hinojosa y su Grupo Higa.
El resultado de las últimas elecciones ha golpeado al presidente. La primera mirada que se ha hecho sobre las sensaciones electorales de los mexicanos llevó alarma a Los Pinos. Peña Nieto deberá perseverar, imponer la transparencia y buscar la humildad en sus acciones personales y en las de su esposa. El juego para el PRI el riesgo hasta de convertire en la tercera fuerza política,




