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LOS AFECTOS

Emilio Lledó derrotó con acierto a Christiane Amanpour y James Nachtwey

Una grata sorpresa la sensibilidad del jurado en Oviedo que concedió el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades a un filósofo y un académico.

Hechosdehoy / Hechos de Hoy
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Sorpresa y acierto en la decisión del jurado en Oviedo en la concesión del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades (ver en Hechos de Hoy, Emilio Lledó, el referente intelecual de una dilatada trayectoria literaria). 

Cada año este premio supone un desafío para el jurado de oportunidad al hilo de la actualidad inmediata, y de mensaje y proyección a la vez para las nuevas generaciones. El mensaje esta vez no pudo ser más contundente. Un premio para un hombre cuya actividad es la de pensar. Derrotó a personalidantes tan relevantes -entre 28 candidaturas-  como las del fotógrafo de guerra estadounidense James Nachtwey y la periodista británica Christiane Amanpour, corresponsal de la jefatura internacional de la CNN.

Hay muchas lecciones interesantes de este premio. Esta el reconocimiento a un trabajo intelectual y a la vez de divulgación. En palabras suyas, sentenció el poder de la palabra. “Debemos seguir interrogando al lenguaje para evitar que nos manipulen, que nos engañen, que nos ignorantifiquen”, es la tesis de toda una vida.

Emilio Lledó considera hoy claves -en la sociedad de los teléfonos móviles- la educación y los medios de comunicación. En sus manos deja la tarea de liberar las mentes.

Quién ha sido profesor de Historia de la Filosofía en las universidades de La Laguna, Barcelona y la UNED -nacido en Sevilla en 1927- está lleno de energía creadora. Su nuevo libro, y su inquietud, no puede ser más actual, un ensayo sobre los afectos. El objetivo es muy sencillo. Que el amor no se convierta en odio o la amistad en enemistad.

Y el resultado de todo ello es elocuente, la obligación de cada persona de ser mejor, de poder mirarte en el espejo y no avergonzarte. Un mensaje lleno de magnetismo para tiempos en los que el uso de las redes sociales busca más destruir que edificar.

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