Hillary Clinton clavó su bandera. Lanzó su campaña con el único eje de defensora de la clase media. Evocó la vida dickensiana de su madre y conectó con la tradición progresista de los Roosevelt.
¿Se asiste en Estados Unidos al sueño obcecado de la marca personal de ser la primera mujer que llegue a la Casa Blanca o al nacimiento de un nuevo liderazgo que unirá al Partido Demócrata y arrollará al Partido Republicano? Es un gran debate que apenas acaba de empezar.
Al lanzar con fuerza su candidatura, y en su primer gran mitin para las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos, se presentó como la candidata de las clases medias negando ser la mujer de las élites políticas y económicas. Su marido, el expresidente Bill Clinton, y su hija, Chelsea, estuvieron a su lado pero sin intervenir. Será la pauta de su campaña.
Exprimera dama, exsenadora, y exsecretaria de Estado, trató de ser presidenta en 2008. Barack Obama la cerró el paso. ¿Por qué tiene posibilidades en este segundo intento?
Se volvió más progresista, más emocional -rindió homenaje a su madre, Dorothy Rodham -que nunca se rindió con una infancia muy dura- y más reivindicativa. Si gana será el gran cambio en Estados Uidos, el verdadero. Por primera vez una mujer gobernará la Casa Blanca. El día de su triunfo, si se cumple, tendrá 69 años. Sólo Ronald Reagan fue un presidente de más edad en el momento de su toma de posesión.
En esta nueva carrera, Hillary Clinton no olvida el giro a la izquierda del Partido Demócrata. La figura de referencia -asunto subrayado por Hechos de Hoy– no es Hillary Clinton sino la senadora Elizabeth Warren, la líder de la llamada ala populista.
Conectar cn estas bases es el primer objetivo a la vez que marcar distancias con Wall Street. Lograr el triunfo en las primarias del Partido Demócrata no es fácil. Enfrentarse a un Partido Republicano en donde puede haber sorpresas será igual de costoso. Hillary Clinton llega ante el gran reto de su vida. Es además su última oportunidad.
Si lo consigue será un sueño grandioso: de coraje. ambición y lucha, y extraordinario cambio y liderazgo. Mayor todavía que el conseguido por Barack Obama. Para el Partido Republicano una derrota sería un mazazo devastador.




