Existió una larga negociación en Washington para la publicación del informe del Senado. El Partido Demócrata quiso que se conociera. El Partido Republicano se desmarcó. Feroz retrato de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la página oscura de Estados Unidos que Barack Obama dijo pertenece al pasado.
George W. Bush, tras los atentados del 11 de septiembre de 2011, autorizó un programa secreto de detención e interrogatorios. Barack Obama convirtió en primer objetivo poner punto final. Nada más hacerse público por la presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, Dianne Feinstein, Barack Obama hizo pública la postura de la Casa Blanca. "Ninguna nación es perfecta. Pero una de las fortalezas que hace a América excepcional es nuestra voluntad de afrontar abiertamente nuestro pasado, encarar nuestras imperfecciones, hacer cambios y mejorar", dijo el presidente.
El informe (Yo Acuso) -muy esperado en Washington como destacó Hechos de Hoy– cuestiona el servicio de espionaje exterior de Estados Unidos y describe, y lo hace de forma minuciosa, las torturas crueles de la CIA. Relata también su poder en Washington fuera de control ocultando información a los altos cargos de la Administración de George W. Bush, y también al entonces presidente. Barack Obama destacó -en posición que hizo pública la Casa Blanca– que estas torturas no ayudaron a los "esfuerzos contra el terrorismo" ni a los intereses de seguridad nacional .
Al presentar este informe, totalmente demoledor para la CIA, la senadora demócrata, Dianne Feinstein, presidenta del Comité de Inteligencia del Senado, calificó las prácticas de la CIA con la palabras de "torturas", en dureza contra la gestión de George W. Bush y sus colaboradores. El informe, muy minucioso, destaca 119 casos y 39 en los que se aplicaron torturas. Atención a este informe en un serio esfuerzo del Senado por poner un punto final a las torturas de la CIA. Las torturas acabaron pero sigue el uso de drones -aviones no pilotados- y las escuchas electrónicas de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional).
Las tres claves de este informe no pueden ser más elocuentes:
– El uso de técnicas reforzadas de interrogatorio de a CIA no fue un medio efectivo para adquirir información que sirviera al espionaje o lograra la cooperación de los detenidos.
– Los interrogatorios fueron mucho peores y más brutales de lo que la CIA reconoció a la Casa Blanca y el Congreso.
– La CIA proporcionó de forma repetida información incorrecta al departamento de Justicia.




