El caso Nóos entró en sus horas de máxima presión con las tomas de posición iniciales tras la segunda imputación de la hija menor del Rey. Miguel Roca y Jesús Silva, los abogados de Cristina de Borbón y Grecia, mantienen ante el juez José Castro, en su escrito de oposición a la posible imputación de la hija de Juan Carlos I por supuestos delitos fiscal y de blanqueo de capitales, que la esposa de Iñaki Urdangarin fue absolutamente ajena a la gestión de su sociedad Aizoon, empresa “de reducidas dimensiones y carácter familiar”.
Por su parte el juez José Castro mantiene un criterio diferente a los informes periciales de Hacienda sobre qué gastos se pudo deducir la sociedad Aizoon, propiedad a partes iguales de Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón y Grecia, en las declaraciones del Impuesto de Sociedades. El juez mantiene que la sociedad Aizoon no pudo deducirse gastos que, según todas las investigaciones ordenadas por el juez hasta este momento, nunca realizó.
En este escenario, y tras la agitada Pascua Militar seguida por la imputación de la Infanta, el Rey pidió al Príncipe que asistiera a la audiencia al ministro de Exteriores de Japón, Fumio Kishida La visita se enmarca en la celebración del año dual España-Japón. En la agenda de Don Felipe está previsto viajar a Tokio para devolver la visita del príncipe Naruhito a Madrid hace unos meses. La aparición conjunta del Rey y el Príncipe quiso dejar el mensaje de que ambos representan a la Corona y su línea de sucesión en este escenario tan agitado y abierto.
En esta acumulación informativa, Iñaki Urdangarin salió en defensa de la Infanta Cristina asegurando que los gastos de su esposa con cargo a la sociedad Aizoon fueron “ridículos”. Miquel Roca por su parte -asunto que recogió Hechos de Hoy– señaló que la Infanta no se enriqueció con la sociedad Aizoon y que “quiere que se haga justicia”. Si hasta ahora se vivió la instrucción del caso Nóos como un martirio -en palabras de Rafael Spottorno– para el Rey y la Reina son horas difíciles por la situación de su hija y el comprobar cómo la Corona está siendo golpeada en lo que es su imagen y su honor.
Es una situación compleja y enrarecida. Si la Infanta es condenada, será un golpe muy duro para la Corona que puede abrir distintos escenarios. Si se rechaza la imputación y no hay juicio, se abrirá el debate de que la justicia no es igual para todos.
Para el Rey y la Reina, muy conocedores de la importancia del momento, sería injusto que se olvidara en este momento el balance positivo de la Corona liderando tres décadas de convivencia, libertad y desarrollo. Indudablemente la Infanta aún es inocente. está imputada pero un juzgada. Si es condenada, no representa a la Corona. En un momento de gestos y palabras, donde todo se mide, el Rey lo destacó con el gesto de llamar al Príncipe a la audiencia conjunta en el Palacio de La Zarzuela. Son y serán días difíciles, aunque largamente esperados.




