El mayor misterio de Miguel de Cervantes puede estar a un paso de descubrirse. Entre los trozos de un ataúd de madera, que se encontraba carcomido por el paso de los años, el equipo de expertos que busca los restos del escritor encontró una prueba que podría ser concluyente en el caso.
En ella aparecieron las iniciales M. C., remachadas en hierro, que están incrustadas en uno de los laterales del féretro, en cuyo interior además se han encontrado varios huesos. Su análisis puede determinar si se trata o no de los restos del autor del escritor.
Alrededor de nueve meses fueron necesarios para que una treintena de expertos accediera a los escondrijos de la Iglesia del Convento de las Trinitarias de Madrid, en el barrio de Las Letras, el lugar en el que según las referencias documentales de la época se cree que fue enterrado el escritor.
Los laboriosos trabajos de exploración de las sepulturas comenzaron acompañados de una gran expectación mediática. Fue un portavoz del Ayuntamiento quien confirmó el hallazgo en el número uno. El hueco en cuestión parece haber sido rellenado con escombros como tejas y restos de ladrillos, lo que hace suponer que "allí se hayan colocado restos de otros enterramientos anteriores".
De hecho, además del trozo que contenía las iniciales M. C., en su interior también aparecieron "maderas que parecen tener otro origen y desechos de más féretros", lo que hace pensar a los investigadores que en ese mismo dentro hay restos óseos de varios individuos.
Pese a este hallazgo, los investigadores consideran que "está todo abierto" y que no hay "conclusiones" definitorias, aunque uno de los directores del proyecto aseguró estar convencido de que se trata de un avance "muy importante, que indica lo que indica". Pese a que aún falta el análisis de los huesos, parece más que probable que sean los restos donde descansaban desde hace 400 años los restos mortales de Miguel de Cervantes.
El pasado mes de abril el Ayuntamiento de Madrid abrió uno de los proyectos más ambiciosos y de mayor relevancia de la historia de la capital. El foco se puso en el Convento de las Trinitarias a partir de “un sólido estudio científico e histórico”.
El primer paso dado entonces se centró en explorar con georadar la iglesia, cuyos resultados delimitaron cinco zonas con posibles enterramientos. A partir de ahí, el equipo diseño una hoja de ruta para continuar con la búsqueda. La cripta fue el lugar inicial elegido para actuar donde además se permitió crear la instalación de un laboratorio para analizar los huesos.
Previamente, los pasados 17 y 18 de enero, se había realizado un nuevo estudio tecnológico. Los trabajos consistieron en “una prospección geofísica mediante georadar (GPR) y antena de alta resolución de 400 Mhz en el suelo del habitáculo y termografía infrarroja (TIR) y fotografía infrarroja (IR) en los paramentos verticales y horizontales”. La hipótesis con la que se trabaja es que el escritor fue enterrado inicialmente en una tumba y poco después, en una de las reformas de la iglesia, fue trasladado a uno de los nichos de la pared. .
– Ver en Hechos de Hoy, YouTube termina la recreación completa de El Quijote.




