Es Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, quien emerge con fuerza en un tiempo político nuevo que apunta a sorpresas, algunas más significativas que otras (ver en Hechosde Hoy, Soraya Sáenz de Santamaría, número dos en la lista del PP en Madrid).
El presidente de Ciudadanos no cree en un vuelco electoral. Piensa que habrá una escena política muy parecida a la actual. Pero ve un cambio de actitud necesario y una exigencia social de pacto inmediato.
Albert Rivera no tiene hostilidad personal ni recelo a la figura de Mariano Rajoy y el Partido Popular. Sí es en cambio la situacíón de Pedro Sánchez. Mantiene la decisión tortuosa de no establecer ningún pacto ni con el PP ni con Mariano Rajoy.
Desde esta perspectiva sólo se podría abrir un gobierno inmediato monocolor con la abstención de Ciudadanos y PSOE, o la formación de una coalición de Ciudadanos y PP.
Para este último paso, Albert Rivera adelantó a la cadena de Antena 3 su análisis. Considera que "Mariano Rajoy piensa que su carrera personal está por encima de España". El presidente de Ciudadanos apuesta por la regeneración. "Con la gente que piensa que su carrera personal está por encima de España, es complicado", apuntó, mostrándose convencido "de que hay gente muy válida en el PP, gente joven, gente limpia, gente con ganas, igual que en el PSOE o en Ciudadanos".
Albert Rivera ha explicado que su pacto con el PSOE ha caducado porque "el señor Rajoy y el señor Iglesias se han encargado de que caduque la legislatura". Además, ha dicho que "pactar, dialogar, ceder y llegar a acuerdos es la única manera de salir de ésta y Ciudadanos es lo único que ha hecho en estos cuatro meses".
Considera que la campaña a la que ahora se enfrentan "ya no es la campaña de hace unos meses". "Los españoles son inteligentes y han tomado nota de la actitud de todo el mundo", apuntó. Ha asegurado que su partido "va a ser decisivo para que un gobierno estable pueda esperanzar a los españoles", sobre todo para "proponer soluciones", que según apunta es para lo que les "pagan un sueldo".
Albert Rivera ha adelantado que van "a proponer una hoja de ruta de reformas profundas, en la justicia, en la educación, en la regeneración democrática y en la lucha contra la corrupción". Ciudadanos no quiere una campaña de reproches ni juego sucio. Sino de debates clarificadores. Y de pactos inmediatos tras las elecciones.
Si Mariano Rajoy orienta su campaña en querer destruir a Ciudadanos se equivocará. Podría vivir la paradoja de ganar para inmediatamente abrir el liderazgo a una nueva gestión compartida que implicaría su retirada.






