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MEJORÍAS

El aceite de oliva y las claves para su beneficio en los problemas circulatorios

Este producto puede reducir hasta un 66% el riesgo de padecer problemas circulatorios, como es el caso de la arteriopatía periférica, que es el endurecimiento de las arterias.

Hechosdehoy / Carmen Rodríguez Campos
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Que la dieta mediterránea siempre ha sido considerada como una de las más saludables del mundo es algo innegable. Desde hace tiempo se viene observando que los efectos beneficios de llevar a cabo esta dieta son realmente importantes, sobre todo en lo referente a un producto que incorpora.

Ese no es otro que el oro amarillo, el aceite de oliva. Ahora un estudio de científicos del Centro de Investigación Biomérica en Red de Obesidad y Nutrición (CIBERobn), que lidera el doctor Felipe Casanueva vuelve a demostrar que el aceite de oliva extra-virgen puede reducir hasta un 66% el riesgo de padecer problemas circulatorios.

Dicha investigación, que se puede encontrar en el Journal of the American Medical Association y que está enmarcada en el estudio de Prevención con Dieta Mediterránea, también señala que estos beneficios se verían notablemente en las extremidades, como la arteriopatía periférica, que es el endurecimiento de las arterias.

El estudio también demuestra que no sólo el aceite de oliva, sino que cualquier alimento relacionado con la dieta mediterránea, contribuye a la disminución del riesgo de sufrir arteriopatía periférica. Durante 10 años, el equipo estuvo siguiendo a un total de 7.500 personas de entre 55 y 80 años.

El objetivo era comprobar el efecto protector de la dieta mediterránea en las enfermedades cardiovasculares. "Hemos publicado más de 100 investigaciones y en ninguna habíamos encontrado una asociación tan fuerte entre la dieta mediterránea y la arteriosclerosis”, señaló uno de los expertos.

El análisis en cuestión se llevó a cabo mediante la separación de los pacientes en tres grupos. Al primero de ellos que se le administraba gratuitamente aceite de oliva virgen redujo el 66% el riesgo de desarrollar la arteriopatía periférica. Los pacientes del segundo, que consumían frutos secos, se beneficiaron también de una reducción del riesgo en la mitad de los casos en comparación con el grupo control, que seguía una dieta baja en grasas.

“La diferencia entre los grupos es que a los del control les decíamos que redujeran las grasas, mientras a los otros dos les recomendábamos que aumentaran su ingesta bien con aceite de oliva, que es 100% grasa, o bien con frutos secos. Hay muchas culturas que no aceptarían nunca una dieta rica en aceite de oliva. No entra dentro de sus hábitos culinarios”, explicaron.

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