El marco era el de la distensión, el buen humor y la autocrítica. Reirnos de nosotros mismos. Una velada de buen humor, bromas y solidaridad.
En la gala benéfica de la Fundación Al Smith, en el marco del Waldorf Astoria -una tradición de las campañas presidenciales-, Donald Trump y Hillary Clinton se sentaron a derecha e izquierda del cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York. Lo que se presumía de velada feliz duró muy poco.
Hillary Clinton atacó en su estilo de dardos con toda intención. Pero cuidó las formas. Donald Trump acudió con los cuchillos afilados desde el primer momento. Al final fue abucheado de forma sonora. Muy seguramente habrá sido su derrota más dolorosa. Mostró el profundo rechazo que está suscitando en ambientes muy diferentes de la sociedad de Estados Unidos.
Las palabras de Donald Trump causaron rechazo general. Fue abucheado pese al clima inicial con que se escucharon sus bromas. Pero la forma en la que derivó, su altanería y prepotencia, y su falta de formas, irritaron profundamente. Finalmente saludo entre ambos y apretón de manos, el que se debían.
– Ver también: El abrazo de Hillary a Vicente Fernández tras ganar a Donald Trump (Hechos de Hoy)




