La Guardia Civil, bajo las órdenes del juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, detuvo al exvicepresidente de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, y varios constructores. Se investiga el pago de dinero a cambio de favores políticos, Fue una macrorredada con registros en empresas y domicilios particulares.
Se investiga si el que fuera secretario general del PP de Madrid entre 2004 y 2011, y durante años la mano derecha de la expresidenta Esperanza Aguirre, tenía una cuenta en Suiza de 1,5 millones de euros entre 1999 y 2013. Fue en 2012 cuando se comunicó a España que el exvicepresidente de la Comunidad de Madrid había dispuesto de una cuenta millonaria en una entidad bancaria en Suiza. El juez Velasco se puso manos a la obra para investigar la procedencia de este dinero.
En este sentido, el juez de la Audiencia Nacional entiende que los 1,5 millones ocultados por Granados, quien fue senador del PP y alcalde de Valdemoro entre 1999 y 2003, tiene su origen en las comisiones recibidas de constructores por recalificaciones fraudulentas de terrenos y adjudicaciones de obras.
Las investigaciones iniciales que propiciaron su detención y la de varios constructores en la mañana del lunes, revelaron la existencia de una trama corrupta de empresarios que pagan a políticos a cambio de recalificaciones y adjudicaciones de obras públicas. A
La cuenta en Suiza estaba puesta a su nombre. Fue creada en 1999 y desde entonces fue realizando aportaciones hasta acumular, al menos, 1,5 millones de euros. Los registros en casa de Granados y de empresas tuvieron lugar a primera hora de la mañana del lunes y continuaran durante todo el día, según comunicaron fuentes jurídicas.
Fue el pasado 19 de febrero cuando el diario El Mundo publicó el primer ingreso de fondos de Granados en un banco radicado en Suiza, el BNP Paribas. Tuvo lugar a los pocos meses de entrar a la vida pública como alcalde de Valdemoro y tras abandonar su actividad bancaria como bróker de bolsa.
En primer lugar, Francisco Granados negó una cuenta en Suiza. Posteriormente acabó reconociendo que tuvo una cuenta entre 1996 y 2000, pero dejó claro que no había realizado depósitos en ella durante sus años de dedicación a la política. Fue tal el escándalo, que Granados decidió dimitir de sus cargos públicos.
Al anunciar la dimisión afirmó que abandonaba la política al sentirse “dolido y harto” de escuchar determinados tipos de comentarios, además de que él no tenía que “aferrarse” al escaño porque ya tenía un empleo en la empresa privada.




