Alrededor de catorce millones de personas en España padecen hipertensión arterial, lo que sería más del 40% de la población general adulta. Estos datos traen de cabeza a los expertos de toda España que intentar dar con la clave para intentar reducir el número de afectados en el país.
De eso se han encargado los investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) que han descrubierto que la reducción de los niveles de la proteína GRK2, implicada en el desarrollo de patologías como fallo cardiaco, resistencia a insulina y obesidad, podría ofrecer un tratamiento efectivo contra la hipertensión arterial.
El trabajo que puede encontrarse en la revista Hypertension aseguran que dicha proteína juega un papel fundamental en los procesos que desembocan en hipertensión arterial. Concretamente los autores observaron que existe una resistencia al aumento de la presión sanguínea al reducir los niveles de dicha proteína.
“Los animales con menores niveles de GRK2 son resistentes al aumento en la presión sanguínea producido por infusión de angiotensina II, un modelo experimental que imita los rasgos de la hipertensión arterial observada en humanos”, comentó uno de los autores del estudio.
De acuerdo con los datos publicados, el efecto positivo se produce gracias a la mejora de las capacidades contráctiles, la estructura y las propiedades mecánicas de las arterias. "Después de la infusión de angiotensina II, los animales con menores niveles de GRK2 presentan menor contracción arterial, tienen la pared vascular menos engrosada y menos rígida que los animales controles, lo que indica una mejoría en el daño vascular provocado por angiotensina II”, observaron.
Asimismo, describen que existe un mecanismo molecular por el cual una reducción de los niveles de GRK2 es capaz de producir resistencia al desarrollo de hipertensión. "Los menores niveles de GRK2 incrementan la disponibilidad de óxido nítrico en los vasos, contribuyendo así a una mayor relajación de las arterias y a una vasodilatación generalizada", explicaron.
La investigación se llevó a cabo por los grupos que dirigen Mercedes Salaices y Federico Mayor en la Facultad de Medicina la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (centro mixto UAM-CSIC), pertenecientes a la Red de Investigaciones Cardiovasculares (RIC) del Instituto de Investigación Carlos III.




