Cristina Kirchner robó el show inicial. Era un secreto a voces nada más pisar Habana que sería recibida con todos los honores por Raúl Castro en la tarde noche del sábado como así sucedió (ver en Hechos de Hoy, La Habana, un hervidero con la alta misión que acompaña a Cristina),
La presidenta de Argentina aprovecha la visita del papa Francisco con dos objetivos calculados.
Al comenzar a escribir su legado en la Casa Rosada -tanto su mandato como el de su marido, lo que ha sido el kirchnerismo– quiere destacar su rol de aliado excepcional para los hermanos Castro. En su segunda meta en La Habana, el propósito es el de enviar el mensaje a Buenos Aires, frente a sus rivales y críticos, de que está al timón, domina su sucesión, y Francisco la respeta en su peso político.
Cristina acaparó la atención desde su llegada al Hotel Nacional de Cuba que la vuelve a acoger como sucedió en 2009 -la suite presidencial del hotel, inaugurado en 1930 y restaurado en 1992, tiene capacidad para cuatro personas y cuesta 1984 CUC (la moneda cubana equiparada con el dólar)-.
El Hotel Nacional es un trozo de la historia de Cuba reflejando los nombres de sus habitaciones quienes fueron sus huéspedes -por ejemplo, Mafia, Nat King Cole, Fred Astaire, María Félix, y Walt Disney. En uno de sus bares construyeron el Salón de Fama, con retratos de huéspedes ilustres como Winston Churchill, Frank Sinatra y Ernest Hemingway.
Los cañones que integraron la antigua Batería de Santa Clara, y que hoy se exhiben en el jardín, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad. La historia del hotel está muy relacionada con la propia historia de Cuba. En el Hotel Nacional de Cuba se creó una célula revolucionaria del Movimiento 26 de julio (M-26-7), encabezado por Fidel Castro.
Desde el Hotel Nacional, Cristina Kirchner se dirigió en la tarde noche del sábado al Palacio de la Revolución. Allí tuvo un encuentro privado con Raúl Castro. Luego se celebró una cena de gala en honor de la delegación de Argentina.
Raúl Castro sacó brillo al protocolo con la Guardia de Honor y su orquesta -hombres y mujeres con un fusil en la mano- interpretando los himnos nacionales de Cuba y Argentina. Este domingo, Cristina Kischner asiste a la misa del papa Francisco en la Plaza de la Revolución con 3.500 invitados personales de Raúl Castro y una gran movilización. La misa del millón auguraron en el Palacio de la Revolución.




