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Estos entornos pueden perdurar en el tiempo si se convierten en pilares de la comunidad. (Imagen de rabkina en Pixabay)

NUEVOS DESAFÍOS

Cómo sobreviven los espacios de coworking en las zonas rurales tras la pandemia

En un entorno urbano, los espacios coworking tienen mucha rotación. Eso genera oportunidades, pero hace que el espacio sea más impersonal. En las zonas rurales, son prometedores para la participación comunitaria y el desarrollo local.

Hechosdehoy / UOC / Rubén Permuy
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Los espacios colaborativos o de coworking han surgido como una alternativa a los lugares de trabajo tradicionales. Impulsados por la pandemia de COVID-19 y en paralelo al auge del teletrabajo, están ganando cada vez más presencia en las ciudades y, también, en las zonas rurales, donde son prometedores para la participación comunitaria y el desarrollo local, pero también se enfrentan a desafíos como la financiación y la viabilidad a largo plazo.

“En un entorno urbano, los espacios colaborativos suelen tener mucha rotación; cada día hay nuevos usuarios con distintos perfiles. Eso puede generar oportunidades, pero hace que el espacio sea más impersonal y que sea difícil construir relaciones duraderas”, explica Jorge Arturo Villarreal-Valtierra, autor principal de la investigación y estudiante de doctorado de la UOC, con el programa interuniversitario de Administración y Dirección de Empresas.

En los espacios rurales, la dinámica es más cercana, ya que los usuarios suelen ser los mismos, se conocen entre sí y eso facilita organizar actividades, colaborar y ajustar el espacio a necesidades locales, según Villarreal-Valtierra.

Para analizar cómo el coworking rural se adapta a los modelos de financiación, cuáles son sus estrategias de sostenibilidad y de qué forma se integra en la comunidad, el investigador ha elegido dos contextos regionales muy diferentes: Cataluña y Renania-Palatinado, un estado federado alemán.

“Al analizar ambos territorios, encontré un contraste muy interesante: en Cataluña predominan los espacios privados con estrategias híbridas, mientras que en Renania-Palatinado muchos espacios son públicos y dependen de subvenciones. Dos modelos muy distintos, aun cuando las dos regiones tienen acceso a subvenciones comunitarias por medio del programa LEADER“, señala el autor, cuya tesis dirigen Julie Wilson, una de las coordinadoras del grupo de investigación de Nuevas Perspectivas de Turismo y Ocio (NOUTUR), y Carles Méndez, del grupo de investigación interdisciplinar sobre las TIC – Laboratorio de Inteligencia Artificial (i2TIC-IA Lab). Ambos son profesores de los Estudios de Economía y Empresa y coautores del estudio.

Financiación mixta y dinamizador rural

Para el análisis, el equipo investigador utilizó cuestionarios  dirigidos a gerentes de estos espacios, y también realizó entrevistas con representantes de asociaciones de coworking en España y Alemania. En total, se incluyeron diez casos: cinco en Cataluña y cinco en Renania-Palatinado.

“Aunque podría parecer que disponer de una gran subvención inicial sería la solución ideal, la investigación muestra que no existe un único modelo ganador”, destaca Villarreal-Valtierra. “Lo que mejor funciona es un modelo diversificado, que combine algo de financiación pública, inversión privada y aportaciones de los usuarios o actividades propias”, insiste. El investigador pone un ejemplo: un espacio alemán que se inició con una pequeña subvención y que subsiste en la actualidad gracias al apoyo de patrocinadores locales y asociaciones.

En cuanto a la integración con la comunidad, en Cataluña el coworking se enmarca como activo compartido y cultivado a través de eventos y asociaciones culturales del pueblo. En cambio, en Alemania la integración es más parcial e indirecta, con una menor colaboración con el vecindario. “Lo que más me sorprendió fue la enorme diferencia cultural. En Cataluña, muchos de estos espacios privados funcionan como pequeñas comunidades: se comparten recursos y surgen amistades e, incluso, proyectos empresariales”, resume Villarreal-Valtierra.

Espacios más sociales y colaborativos 

Respecto a las estrategias de sostenibilidad a largo plazo, la investigación —adscrita al centro UOC-DIGIT— demuestra que en ambas regiones están muy ligadas a las fuentes de financiación. Mientras que en Alemania la viabilidad es más dependiente del apoyo municipal, en Cataluña se muestran más resilientes, al recurrir a fórmulas como las cooperativas para acceder a nuevos tipos de financiación.

“En Renania-Palatinado existe cierta desconfianza sobre su futuro. Algunas asociaciones creen que muchos espacios no serán sostenibles y que, en pocos años, la solución pasará por espacios automatizados sin personal. Esta visión contrasta fuertemente con la situación en Cataluña, donde el espacio colaborativo es más relacional y social“, compara Villarreal-Valtierra.

De hecho, en Cataluña, pasada la pandemia, la mayoría de espacios siguen activos gracias a su conexión territorial y a la diversificación de actividades, como eventos, coliving o alianzas con asociaciones, enumera el autor. Sin embargo, en Renania-Palatinado muchos espacios nacieron entonces con ayuda pública y ahora deben sostenerse solos. “La clave sería conectar más con la comunidad y contar con gestores capaces de adaptarse a las necesidades de esta”, plantea.

El siguiente paso será analizar cuántos de estos espacios colaborativos siguen activos y qué estrategias han funcionado realmente a largo plazo. “También queremos incorporar la visión de los responsables políticos, que hasta ahora no ha sido analizada directamente”, añade el autor.

Por ejemplo, en Renania-Palatinado se encontraron con casos en los que los nuevos gobiernos municipales se posicionaron en contra de mantener los espacios colaborativos porque no generaban beneficios económicos directos, y los percibían como un gasto innecesario. “Entender estas posturas es clave para poder proponer políticas públicas más realistas y sostenibles, posiblemente incluso una línea de financiación específica para espacios colaborativos rurales que tenga en cuenta su valor social y comunitario, más allá del beneficio económico inmediato”, concluye.

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