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La menopausia, cada mujer la experimenta de una manera diferente. (Foto: Pixabay)

MÁS DE 300 SÍNTOMAS

Cómo saber si estoy en perimenopausia y cómo debo atender cuerpo y mente

Cada mujer la experimenta de una forma diferente y no hay que tener miedo a esta etapa, es un proceso natural. Aunque sí es fundamental conocer qué ocurre en nuestro cuerpo, aprender a observarlo, a escucharlo y darle la atención y la importancia que merece.

Hechosdehoy / Elisa Rodríguez Pérez
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Afortunadamente, cada vez se habla más de esta etapa de la vida de la mujer. Una etapa marcada, en muchas ocasiones, por grandes cambios no sólo a nivel físico y de salud sino también a nivel emocional y de relaciones.

Una de las dudas más frecuentes es “en qué consiste esta etapa” y “cómo saber si estoy en perimenopausia”. El término correcto no es perimenopausia sino “etapa de transición a la menopausia”. Este
periodo comprende desde el momento en el que aparecen los primeros síntomas (como pueden ser sofocos, alteraciones del ciclo menstrual, insomnio, sudores nocturnos…) hasta un año después de tener la última regla.

La menopausia es el día en que tenemos nuestra última regla. Y no sabemos que era la última hasta que no transcurre al menos un año y no hemos vuelto a tenerla. En España, la edad media es a los 51 años.

La perimenopausia (los primeros síntomas) puede comenzar hasta diez años antes de tener esa última regla. Lo más importante: cada mujer la experimenta de una forma diferente y no hay que tener miedo a esta etapa, es un proceso natural. Aunque sí es fundamental conocer qué ocurre en nuestro cuerpo, aprender a observarlo, a escucharlo y darle la atención y la importancia que merece.

Cuando comienza la perimenopausia el ovario disminuye la producción de hormonas femeninas y se producen altibajos de estrógenos y progesterona. Tenemos receptores de estrógenos en todo el cuerpo y por eso se han descrito más de 300 síntomas en esta etapa. Los más frecuentes son, entre otros:

– alteraciones menstruales
– Sofocos y sudores nocturnos
– Insomnio
– Niebla mental
– Altibajos emocionales
– Sensación de que “engordamos” comiendo igual que antes

Estos síntomas pueden disminuir la calidad de vida de la mujer, que además en este momento vital puede que se enfrente a otras circunstancias como el cuidado de personas dependientes
(padres, hijos, …), hijos adolescentes, problemas económicos, laborales, un divorcio, …

Y todo esto, probablemente contribuya a que esa mujer no se alimente bien, no descanse, no tenga tiempo de hacer ejercicio físico ni mucho menos de cuidar su salud emocional.

En el momento en el que una mujer experimenta alguno de estos síntomas que le producen malestar y deterioran su calidad de vida debe consultar con su médico o profesional sanitario de
referencia y éste valorará su estado de salud solicitando las pruebas que estime oportunas.

Debemos saber que en esta etapa es necesario atender cuerpo y mente en base a cuatro pilares:

Alimentación: que sea suficiente en cantidad y calidad. Que aporte todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita. En esta etapa es de vital importancia olvidarse de dietas restrictivas que no son sostenibles en el tiempo y “modas” poco saludables sin tener asesoramiento profesional, como el ayuno intermitente.

Descanso: es fundamental para recuperar nuestra energía y bienestar. A nivel neurológico, durante el sueño se “limpia” nuestro cerebro de lo que ya se ha visto que pueden ser sustancias precursoras del Alzheimer. Descansar bien, favorece la concentración y la recuperación muscular entre otros innumerables beneficios.

Movimiento: el ser humano necesita moverse, tanto físicamente como a nivel emocional. La necesidad de movernos y hacer ejercicio no debe ser un estrés añadido a esa necesidad que
tenemos muchas mujeres de cuidarnos desde la autoexigencia y la perfección. Debería ser un hábito en nuestro día a día que integráramos de forma fácil.

Emociones: los altibajos emocionales son muy frecuentes en las mujeres de todas las edades debido a nuestra ciclicidad por las fluctuaciones hormonales. Saber abrazar y comprender
nuestras emociones desde una mirada amable puede marcar la diferencia en esta etapa de la vida.

Estos cuatro pilares son la base de nuestra salud en cualquier etapa de la vida. En este momento de perimenopausia, sobre todo cuando aparecen síntomas que empeoran nuestra calidad de vida se hace necesario más que nunca plantearnos hacer pequeños cambios en nuestro día a día que nos hagan no sólo recuperar nuestra salud y prevenir enfermedades, sino recuperar toda nuestra energía, nuestro bienestar, sentirnos atractivas y capaces de todo aquello que nos propongamos.

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