Consternación en la muerte súbita, a los 59 años, del editor Claudio López Lamadrid. Falleció en las oficinas de la multinacional Penguin Random House en Barcelona por un infarto. Estrecho colaborador de Gabriel García Mázquez en sus últimos años, Claudio López Lamadrid tuvo una enorme sensibilidad para apoyar la cultura compartida entre España y América Latina junto a incorporar a autores esenciales anglosajones.
Por encima de muchas otras cosas, Claudió amó el trabajo artesanal de editor, de ayudar y escuchar a los autores, y de mantener siempre una fina brújula que le llevó a arrojar luz sobre el talento literario a lo largo de toda su vida. Fue siempre una personalidad extraordinaria y sencilla, muy atento a las grandes ferias literarias de America Latina como la FIL donde dejó siempre sus aportaciones de amar la magia de la lectura.
En una vida creativa muy intensa, como editor, deja el legado de difundir en castellano la obra del estadounidense David Foster Wallace y el Nobel J.M. Coetzee. Tuvo un protagonismo muy especial en la edición de la obra del español Javier Cercas. Cuidó la creación literaria de gigantes como Gabriel García Márquez, Philip Roth, Salman Rushdie y James Ellroy.
Y siempre fue infatigable en su tenaz tarea, con discreción, profesionalidad, y mimo, de editar libros extraordinarios. Es la profunda huella que deja.




