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Sociedad Coral Excelentia de Madrid y la Orquesta Clásica Santa Cecilia. (Foto: OC)

AUDITORIO NACIONAL

Carmina Burana, un canto al azar y al deseo carnal y la fugacidad de la existencia

Desde el primer golpe del coro entonando el célebre O Fortuna, el oyente queda atrapado en una experiencia sonora que apela más a los sentidos que a la razón.

Hechosdehoy / O. R. Ferreiró
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Pocas obras del repertorio clásico logran un impacto tan inmediato y tan visceral como Carmina Burana. Desde el primer golpe del coro entonando el célebre O Fortuna, el oyente queda atrapado en una experiencia sonora que apela más a los sentidos que a la razón. No es casual que esta cantata escénica de Carl Orff, compuesta entre 1935 y 1936, se haya convertido en una de las piezas más reconocibles y populares del siglo XX, capaz de atraer tanto a melómanos veteranos como a quienes se acercan por primera vez a la música sinfónica.

 

Interpretada varias veces por distintas compañías en cada temporada, la próxima es la que trae Fundación Excelentia el 11 de febrero a las 19:30 h. en el Auditorio Nacional de Música de Madrid con Sociedad Coral Excelentia de Madrid y la Orquesta Clásica Santa Cecilia, dirigida por el esloveno Martin Leginus y con la soprano Rocío Martínez, el barítono Manuel Más y el contratenor Adrián Espada con el añadido previo a Carmina, de la delicada Cuadros de una exposición de Modesto Mussorgsky, orquestada por Ravel, quien la convertiría en una obra mágica, maravillosa y apoteósica.

 

Carmina Burana nace de un manuscrito medieval descubierto en el monasterio bávaro de Benediktbeuern, una colección de poemas escritos en el siglo XIII que hablan, sin pudor, de los grandes temas de la vida: la fortuna caprichosa, el despertar de la primavera, el placer del vino, el amor carnal y la fugacidad de la existencia.
Orff seleccionó veinticuatro de esos textos y los transformó en una música rítmica, directa y poderosa, alejándose del romanticismo tradicional y apostando por una escritura casi primitiva, de pulsación obsesiva y gran protagonismo del coro y la percusión. El resultado es una obra que no se desarrolla como un relato lineal, sino como una sucesión de escenas que celebran —y cuestionan— la condición humana.

El coro protagonista

 

Ese carácter rotundo y casi ritual es, precisamente, lo que hace de Carmina Burana una experiencia tan intensa en directo. Escucharla en una grabación permite apreciar su arquitectura musical, pero vivirla en una sala de conciertos, rodeado por la masa coral y el empuje de la orquesta, es otra cosa muy distinta. Cada entrada del coro, cada cambio de dinámica, cada estallido rítmico se percibe físicamente, como si la música se apoderara del espacio y del público.

 

La cita con Excelentia tendrá lugar en la Sala Sinfónica del Auditorio, un escenario ideal para una partitura de gran formato como esta, que exige amplitud sonora y una acústica capaz de recoger tanto los momentos de máxima fuerza como los pasajes más delicados. El concierto promete una lectura vibrante y fiel al espíritu de la obra: intensa, directa y profundamente teatral, aunque no sea una ópera en sentido estricto.

 

El movimiento de apertura y cierre, O Fortuna, se ha convertido en una de las piezas de música clásica más reconocibles del siglo XX, frecuentemente utilizada en cine, publicidad y cultura popular para evocar drama épico o destino inevitable. Más allá del indiscutible atractivo de O Fortuna, la cantata como una gran rueda del destino, el concierto ofrece la oportunidad de redescubrir el resto de la partitura: los coros primaverales llenos de vitalidad, las escenas de taberna cargadas de ironía y desenfado, y los pasajes amorosos que alternan sensualidad y lirismo. Todo ello conforma un fresco musical que, pese a basarse en textos medievales, sigue resultando sorprendentemente actual.

 

Pese a su indudable atractivo, la cantata escénica de Carl Orff representa un caso paradójico en el repertorio del siglo XX: una obra de enorme éxito popular pero controvertida desde perspectivas musicológicas y estéticas. Orff consigue una monumentalidad primitiva y visceral que conecta con el oyente de forma inmediata. Su tratamiento rítmico y la simplicidad armónica deliberada evocan rituales arcaicos y generan un impacto sensorial poderoso. La orquestación es brillante y efectiva, con un uso magistral de la percusión y los coros masivos.

 

Con este concierto, la Fundación Excelentia vuelve a apostar por una obra capaz de llenar la sala y conectar con públicos muy diversos, reafirmando su vocación de acercar la música clásica en vivo con propuestas de gran impacto.
Para quienes ya conocen Carmina Burana, será una nueva ocasión de dejarse arrastrar por su energía arrolladora; para quienes aún no la han escuchado en directo, una puerta de entrada difícil de olvidar. En cualquiera de los casos, la noche del 11 de marzo se presenta como una cita marcada por la fuerza del coro, el pulso rítmico inconfundible de Orff y la emoción colectiva que solo los grandes conciertos consiguen generar.
Adquisición de entradas: A través de reservas@fundacionexcelentia.org o llamando al teléfono: 91 4574061 / 91 4583089 y a través de Internet.
Más información: https://excelentiamusica.com/
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