En la Casa Blanca, atención a la situación en Ucrania y a las semanas claves en las conversaciones con Irán, el asunto de fondo que, con Cuba, ocupa un papel estelar de la agenda presidencial.
Benjamín Netanyahu mantuvo hasta el fin al su desafío a Barack Obama. Contó con la complicidad del Partido Republicano. Se dirigió de forma insólita al Congreso, en una sesión solemne, con la ausencia de numerosos congresistas y senadores demócratas y del vicepresidente Joe Biden, que es también presidente del Senado.
La intervención de Benjamin Netanyahu se produjo dos semanas antes de las elecciones anticipadas en Israel. Son comicios inciertos y apretados entre la derecha, el Likud, y el centro izquierda, Unión Sionista. Benjamín Netanyahu quiso llevar al corazón de Washington la campaña electoral en Israel.
Fue un error. Mayor desaire ya no cabe con Barack Obama. Benjamín Netanyahu sólo acertó en una cuestión que es clave. Barack Obama no tiene margen para el error en el acuerdo que se está negociando con Irán. Será clave para Oriente Medio. España, con un asiento en la actualidad en el Consejo de Seguridad, debe permanecer atenta a este momento. En Montreux (Suiza) se desarrolla última ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
Barack Obama busca este acuerdo. Desde el primer momento que se revelaron estas conversaciones, como destacó Hechos de Hoy, el presidente ha mostrado que quiere dejar este legado. En Irán, el líder supremo de la República Islámica, el ayatolá Ali Jamenei, tendrá la última decisión. Irán, junto a Cuba, entró a formar parte de las dos cuestiones esenciales que van a dar la talla exacta y proyección de la presidencia de Barack Obama.




