Baton Rouge, la capital de Louisiana, sufrió un ataque como el de Dallas. Si Estados Unidos no se había recuperado aún del tiroteo en la capital de Texas por un francotirador, vuelve a vivir el mismo drama.
El ataque cobra aún más importancia en las vísperas de la convención del Partido Republicano, y con una campaña presidencia oscilante en las encuestas -como informó Hechos de Hoy– entre Donald Trump y Hillary Clinton.
El reciente viaje de Barack Obama a Polonia y España quedó ensombrecida por la tragedia de Dallas. El efecto llamada sigue dramáticamente presente.
El ataque se produjo cerca de una comisaría en Baton Rouge (Luisiana). Los policías tiroteados fueron auxiliados de inmediato y trasladados a un hospital. La Policía se hizo con el control de la situación. Las fuerzas de seguridad abatieron a uno de los tiradores y persiguen a otros dos sospechosos implicados en la muerte de los tres agentes.
En Baton Rouge, a comienzos de julio, Alton Sterling, un hombre negro de 37 años que vendía CDs frente a un comercio de la ciudad, falleció a manos de dos agentes blancos. Acudieron por una llamada anónima, que denunciaba la presencia de un hombre que amenazaba a los transeúntes.
En Saint Paul, Minnesota, la novia de Philando Castile, de 32 años y también negro, retransmitió a través de Facebook Live la muerte de su pareja. Explicó en el vídeo que el policía les paró al llevar una luz trasera estropeada. Pidió a su novio la documentación del coche.
Cuando fue a sacar su cartera para entregársela, el policía vio un arma en la guantera. La víctima tenía licencia. Pero el agente gritando "¡no te muevas!" le disparó matándole de cuatros tiros, a quemarropa.
La ciudad de Baton Rouge ha sido escenario en los últimas semanas de protestas contra la actuación de la Policía y la muerte de negros en actuaciones policiales.




