Sensacional victoria de Paula Badosa que se clasificó este martes para los cuartos de final del torneo de Roma después de superar a la checa Karolina Muchova en tres sets por 6-4, 6-7(4), 6-2 y tres horas y cuatro minutos.
Badosa confirmó que está recuperando su mejor nivel y logró volver a estar entre las ocho mejores de un evento de este nivel en el circuito femenino, algo que no le pasaba desde Miami (Estados Unidos) el año pasado.
En un duelo que se debía de haber jugado el lunes y aplazado por la lluvia, tuvo una buena batalla contra Muchova, rival que le puso en muchas complicaciones desde el inicio y que sólo hincó la rodilla en el último y definitivo parcial.
La jugadora checa, 52 del mundo, empezó mejor y tomó la delantera con un break en el quinto juego, que certificó para ponerse 2-4 arriba. Sin embargo, la española no se descentró y fue capaz de reaccionar para llevarse los siguientes cuatro juegos y hacerse con la primera manga.
El segundo set comenzó con intercambios de roturas entre las dos jugadoras, pero el tercero de la centroeuropea permitió a esta ponerse con un óptimo 3-5. Badosa volvió a mostrar fortaleza mental y logró equilibrar cuando su rival sacaba para forzar el tercer parcial, pero finalmente claudicó en el tie-break (4/7).
Las dos jugadoras llevaban más de dos horas en las piernas y el físico iba a ser clave y ahí fue mejor Badosa, ayudado por una rotura al inicio que por fin la hizo mandar desde el principio. La catalana supo mantener la fortaleza de su servicio y con un break más certificó su billete a los cuartos donde se medirá a la letona Jelena Ostapenko.
En el cuadro masculino
Por su parte, Novak Djokovic ha avanzado a cuartos de final después de superar este martes en un tenso encuentro al británico Cameron Norrie (6-3, 6-4), y se enfrentará en la siguiente ronda con el danés Holger Rune.
Djokovic se quejó de un pelotazo del británico a sus piernas durante el cuarto juego del segundo parcial. “Vi la repetición de cuando me golpeó. Quizá se podría decir que no me golpeó deliberadamente. No sé si me vio. Periféricamente, siempre puedes ver dónde está colocado el jugador en la pista. La pelota iba muy lenta y muy cerca de la red. Me di la vuelta porque el punto había terminado para mí”, señaló.
“Se le permite tomar un tiempo médico, se le permite golpear a un jugador, se le permite decir ‘vamos’ en mi cara más o menos cada punto. Esas son las cosas que los jugadores sabemos en el vestuario. No es juego limpio”, añadió.





