De jugador clave en el Real Madrid de Jose Mourinho a comodín en el 4-3-3 donde han caído las torres más altas. Seguro que al final de esta temporada habrá grandes sorpresas en un equipo que supera los escollos, como su último encuentro en la Liga BBVA, más por un cúmulo de fogonazos que no de regularidad (ver en Hechos de Hoy, Benzema y Cristiano rescatan al Real Madrid de las garras del Celta).
En este equipo, que vive febrilmente las rotaciones, Ángel Di María no está todo lo contento que quisiera y lleva mal, aunque luego se arrepienta, su salida del campo, que siente más que ninguno. Iker Casillas, tras el berrinche inicial, sabe que su meta ahora es exigirse para ser un candidato serio en el once de Vicente del Bosque. Otros jugadores sienten también la presión del Mundial de Brasil. Tras el parón de las fiestas navideñas hay mucho en juego y quizás excesivos nervios.
Fue lo que sucedió en el partido contra el Celta con Ángel Di María que tuvo un feo gesto (llevarse la mano a los genitales) hacia la afición en el momento de ser sustituido por Gareth Bale. Su esposa Jorgelina Cardoso intervino en la polémica defendiendo a su marido. Ante la polémica y la repercusión, el jugador. en la web del Real Madrid, se disculpó y ofreció sus explicaciones- "No quise hacer nada para el público ni tampoco para el míster; pero si hubo gente que se sintió mal por eso pido disculpas", explicó.
Púdicamente, el Real Madrid abrió expediente al jugador por el "acomodamiento de sus partes nobles" citando al futbolista para conocer su versión antes de decidir si le sanciona o no. El jugador tendrá que prestar declaración ante los servicios jurídicos del Real Madrid por el gesto que hizo cuando se llevó la mano a los genitales. Sucedió antes de ser sustituido por Gareth Bale mientras era silbado por una parte de la grada del Bernabéu.
"Si insiste en lo que ha dicho, que fue un acomodamiento y no un gesto despectivo hacia la grada puede que nos convenza y no habría sanción", se señaló en el club. Di María está jugando con fuego y puede abrir una crisis que le afectaría a él. Florentino Pérez no ha dudado este temporada en hacer rápidas operaciones como mostró la salida de Özil. El mercado de invierno está abierto y Carlo Ancelotti, caballeroso en su aspecto y en las formas, toma nota y no olvida. El Santiago Bernabéu aún más, acostumbrado a un fútbol exigente y no egos en acción. Cristiano Ronaldo lo sufrió y rectificó.







