Científicos españoles lograron desarrollar un análisis de sangre para el cáncer de mama capaz de identificar qué pacientes van a sufrir una recaída después del tratamiento, meses antes de que los tumores sean visibles en las exploraciones del hospital. Dicha prueba ayuda a descubrir un pequeño número de células cancerosas residuales que han resistido al tratamiento del cáncer mediante la detección de ADN en el torrente sanguíneo.
Los autores del estudio, los expertos del Instituto de Investigación del Cáncer de Londres y Royal Marsden NHS Foundation Trust, en Reino Unido, lograron analizar las mutaciones clave que el cáncer acumula a medida que se desarrolla y extiende, sin la necesidad de procedimientos invasivos de biopsia.
Mantienen un halo de esperanza con el fin de descifrar el código del ADN encontrado en muestras de sangre, debe ser posible identificar las mutaciones en particular que puedan resultar letales para el paciente y, en consecuencia, el tratamiento a medida.
El estudio, publicado en la revista Science Translational Medicine, es un paso importante hacia el uso de biopsias líquidas para revolucionar el tratamiento del cáncer de mama, al cambiar la forma de monitorizar el cáncer en la clínica y las decisiones de tratamiento.
Los investigadores tomaron muestras de sangre y de tumores de 55 pacientes con cáncer de mama con enfermedad en estadio temprano que habían recibido quimioterapia seguida de cirugía y que, potencialmente, se habían curado de su enfermedad. Mediante el control de pacientes con pruebas de sangre tomadas tras la cirugía y luego cada seis meses, los autores fueron capaces de predecir con mucha precisión quién sufriría una recaída.
Las mujeres que dieron positivo en cuanto a ADN tumoral circulante estaban en 12 veces más de riesgo de recaída que las que dieron negativo y el regreso de su cáncer se detectó un promedio de 7,9 meses antes de que surgieran signos visibles.
Los expertos utilizaron una técnica llamada seguimiento de mutación, desarrollando una prueba de PCR digital que fue personalizada para las mutaciones encontradas en el cáncer de un paciente individual, con el fin de identificar ADN tumoral en el torrente sanguíneo.
“También utiliza los análisis de sangre para construir una imagen de cómo el cáncer ha ido evolucionando con el tiempo y esta información podría ser muy valiosa para ayudar a los médicos a seleccionar los medicamentos idóneos para tratar el cáncer”, concluyeron los expertos.
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