Amok, palabra que significa "odio ciego" en malayo, es inicialmente el factor oficial de la matanza en Múnich. Significa ataque de locura homicida. Es la explicación que se baraja en la investigación oficial tras la documentación hallada en casa del asesino que se declaraba "seguidor" del asesino de Winnenden, otro joven que en 2009, en un "ataque de odio ciego" asesinó a 15 jóvenes en un colegio de esa localidad. Y todo ello, tras una madrugada frenética de investigaciones que incluyó la búsqueda de pruebas en el domicilio del joven de origen iraní pero nacido en Alemania (ver en Hechos de Hoy, Merkel suspende sus vacaciones secretas en un día de pánico en Múnich).
En psiquiatría, el síndrome Amok consiste en una súbita explosión de rabia salvaje que hace que la persona afectada corra alocadamente con o sin armas y ataque, hiera o mate indiscriminadamente a las personas que aparezcan a su paso hasta que el sujeto sea inmovilizado o se suicide. La Policía trabaja en esta hipótesis. Este término fue popularizado por los relatos coloniales de Rudyard Kipling. Generalmente va precedido por un período de depresión.
¿Es el único motivo de esta matanza? La Policía, en la conferencia de prensa de la madrugada, confirmó que sólo hubo un tirador. Fue un alemán-iraní de 18 años. Vivia en el barrio de Maxvorstadt con sus padres. Mató a nueve personas y dejó a 16 heridas antes de suicidarse. La mayoría de las víctimas son personas jóvenes.
Esta misma semana, el Estado de Baviera había sufrido un atentado islamista cuando un refugiado afgano de 17 años atacó con un hacha a varios pasajeros de un tren regional. El caos se apoderó el viernes del centro de la capital de Baviera. El atacante empezó el tiroteo en un restaurante de la cadena McDonald's en Múnich, y posteriormente se desplazó a un centro comercial que se encontraba enfrente, próximo al parque olímpico.
El cadáver apareció muy cerca del centro comercial, en un callejón. Llevaba una mochila roja. Hubertus Andrae, jefe de la Policía, le describió como un joven alemán-iraní de 18 años que vivía "desde hace tiempo" en Múnich, sin antecedentes ni vínculos islamistas conocidos. Admitió que los motivos del ataque "no estaban claros en absoluto". El joven no llevaba armas largas, únicamente una pistola.
Entre los nueve muertos, varios adolescentes, y entre los 16 heridos, tres de ellos en estado muy grave, hay niños.
Por el momento el misterio sigue sobre una matanza que conmocionó a Alemania en medio de un clima de psicosis creciente en Europa de ataques a multitudes. Niza primero y Múnich después lo han vivido en pocos días con espanto.




