España vibró con Carlos Alcaraz y celebró este domingo con el tenista español su proclamación como campeón del Abierto de los Estados Unidos 2025. Carlitos se impuso al en ese momento todavía número 1 de la ATP y defensor del título, Jannik Sinner, en cuatro sets por 6-2, 3-6, 6-1 y 6-4. Alcaraz se coronó en el Grand Slam neoyorquino por segunda vez en su carrera. Los cuatro grandes de la temporada 2025 se los han repartido el italiano (Australia y Wimbledon) y el español (Roland Garros y US Open). “Te veo más a ti que a mi familia. Es un placer compartir los vestuarios de los torneos contigo”, le dijo Carlos a Jannik en los discursos antes de recibir sus respectivos trofeos.
Carlos Alcaraz redondeó su gran andadura en Nueva York con una victoria de nivel ante el jugador italiano, más errático de lo habitual y que pareció acusar el golpe de perder el tercer parcial, para conquistar su sexto grande con tan sólo 22 años y además arrebatarle a su rival el número uno del mundo.
Ante unas gradas plagadas de famosos, desde viejas glorias del tenis hasta deportistas de otros deportes como el baloncesto o el golf, y actores y cantantes como Bruce Springsteen o Pink, Alcaraz se tomó la revancha con Sinner de la final de Wimbledon y esta vez sí impuso las buenas sensaciones que había trasladado durante todo su recorrido hasta la final. Su saque (10 ‘aces’, sólo 24 puntos perdidos y una bola de ‘break’ concedida) fue decisivo una vez más, salvo el bajón del segundo parcial. Sus golpes fueron más decisivos que los del italiano en una final que no fue tan espectacular como prometía y que, bajo la atenta mirada de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, ni siquiera alcanzó las tres horas de duración, algo inusual en un duelo entre los dos grandes dominadores del circuito.
Alcaraz fue mucho mejor que Sinner en el cómputo general. Acabó con 42 ganadores por tan sólo 24 errores no forzados, por los 28 que atenazaron al italiano, que firmó 21 winners, pero que con el servicio no fue tan sólido como el español. Este volvió a mandar cuando conectó primeros y apenas dejó resquicios al italiano, salvo en el timorato segundo set.
El arranque, con media hora de retraso por la seguridad por la presencia de Trump, del tenista español fue muy sólido en un inicio con intercambios ya de dureza que hacían presagiar una final de nuevo tremenda. Alcaraz salió agresivo sobre el segundo saque de su rival y eso le premió con un break rápido y le hizo amenazar el siguiente servicio del italiano. Este salvó la situación, pero continuó demasiado errático y no pudo ni siquiera inquietar al español, que volvió a romper para cerrar sin problemas la primera manga (6-2).
Sin embargo, la reacción del defensor del título, que había sufrido con su segundo servicio, no se hizo esperar, aunque el español tuvo bola de break nada más empezar. Sinner la salvó y eso cimentó el aumento de su confianza sobre la pista, con sus golpes desde el fondo comenzando a hacer daño, sobre todo con su revés a dos manos. Alcaraz no pudo mantener el nivel del set inicial, fallando algo más de lo necesario con su drive y un mal juego al servicio le dio un 0-40 al italiano que este no dejó pasar en lo que sería su única oportunidad en toda la final.
Alcaraz no perdona las dudas de Sinner
Sinner fue el que ahora logró mantener esa preciada renta, salvando una situación complicada con 4-2 para luego finiquitar el parcial e igualar la final. Pero, contra todo pronóstico, Sinner se deshizo de repente sobre la Arthur Ashe al entregar su saque a las primeras de cambio y volver a dar una ventaja a Carlitos, arrollador con su servicio, con la mitad de sus 10 aces en esta manga y cediendo únicamente seis puntos.
Alcaraz se creció ante las extrañas dudas de Sinner que evitó lo que habría sido un inédito rosco en los enfrentamientos entre ambos y que trató de recuperarse en la cuarta manga, pero se topó con la losa de no tener opciones de rotura, mientras que el español sí las tenía y le incomodaba siempre al resto.
El ganador de cinco grandes no sacó partido a sus dos opciones de rotura y Sinner no lo aprovechó para crecer en su confianza. En el quinto juego, con 30-15 a su favor, encadenó tres errores no forzados seguidos, entre ellos una doble falta, y entregó su servicio al español. Este no titubeó y aunque Sinner igualó un 40-15 en su saque final, tuvo temple para aguantar y abrochar su sexto Grand Slam con otro potente servicio, su mejor aliado en Nueva York.





