Dentro y fuera del Palacio Real, Albert Rivera, líder de Ciudadanos, fue el gran protagonista. El primero en llegar y el primero en irse.
Fue muy contundente en sus declaraciones, en un ambiente de expectación desbordada, y con el signo de que se cierra una época y se abre un tiempo nuevo.
La estimación de Metroscopia de Clima político en España, publicada el domingo en El País, reflejó sobre todo un crecimiento vertiginoso para Ciudadanos que pasó de 8,1% en enero de 2015 a 21,5% en octubre. El sondeo mostró además un salto vertiginoso del 16,1% al 21,5% en tan sólo un mes, de septiembre a octubre (ver en Hechos de Hoy, Metroscopia, el sondeo que agita al Partido Popular y abre la tesis del tapado).
Sobre el escenario tras los comicios, y el futuro de Mariano Rajoy, Albert Rivera fue directo y claro.
"Si el Partido Popular no ha hecho sus primarias, no se las vamos a hacer nosotros. Además, no hemos montado todo esto para que Rajoy sea presidente", aseguró señalando que "el liderazgo de Rajoy no es innegociable, es inexistente".
Sobre encuestas, sondeos y resultados, Albert Rivera mantuvo su tono prudente. "Esto lo van a decidir los españoles. Va a estar más apretado de lo que algunos pensaban y quien gane va a tener que buscar apoyos. Vamos a jugar el partido, fair play y que gane el mejor" señaló. Recordó además las enseñanzas de su padre: "Cuanto más éxito tienes es cuando más humilde tienes que ser y más fría tienes que tener la cabeza". "Quien quiera una nueva etapa política y que gobierne una opción más sensata, que vote a Ciudadanos", sentenció.
En la recepción, tras el besamanos, conversó con los Reyes, largamente, en un acto que fue masivo y con corrillos eléctricos. En el marco del Palacio Real muchos comentarios sobre el error de Pablo Iglesias de rechar la invitación del Rey y la Reina y las razones de su plantón. Le hubiera mortificado quizás ver tantas luces sobre su rival emergente.




