Refugiados Hungría, una maldición para Viktor Orban, el primer ministro al que sus críticos descalifican como el Donald Trump de la Europa del Este. La marea humana que llega a Hungría lo hace por la ruta de los Balcanes. Hungría es el primer miembro del espacio Schengen.
"La realidad es que Europa está amenazada por el flujo masivo de personas, muchas decenas de millones de personas podrían venir a Europa. Ahora hablamos de cientos de miles pero el año que viene hablaremos sobre millones y esto no tiene fin", es su mensaje visceral. "De repente, veremos que somos una minoría en nuestro propio continente", dijo Orban instando a Europa a "mostrar fuerza protegiendo nuestras fronteras".
Muy diferente es la reflexión de Angela Merkel, movilizada ante una gigantesca crisis de refugiados, la mayor desde la II Guerra Mundial, que tiene su epicentro en la guerra civil siria. Hay una auténtica avalancha humana sobre Hungría, país de menos de diez millones de habitantes. Acnur (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) calcula que ya han entrado en el país más de 150.000 personas.
En Budapest hay desesperación. Miles de refugiados que desde hace días estaban en los alrededores de la estación ferroviaria Budapest Keleti para poder abandonar Hungría, salieron a pie en dirección de la frontera con Austria, situada a más de 200 kilómetros de distancia.




